2021-2022 ¿tiempo para las alianzas?

Que si me junto, que no me junto, que nos juntamos. El llamado a coaliciones de forma activa que dio inicio hace dos semanas por  parte de sectores de centro e izquierda, deja entrever lo que será  la disputa por la presidencia en el 2022....

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Que si me junto, que no me junto, que nos juntamos. El llamado a coaliciones de forma activa que dio inicio hace dos semanas por  parte de sectores de centro e izquierda, deja entrever lo que será  la disputa por la presidencia en el 2022, un proceso electoral hoy marcado por la crisis de pandemia que a la fecha registra 57 mil muertes, una de tasa de desempleo del 15,9% a cierre del 2020, y casi la mitad de la mano de obra en la informalidad. Esta crisis sin duda alguna, marca derroteros electorales y se sumara a la crisis de los partidos políticos, esos que, hoy representan una minoría clientelista atada a la influencia que aún tienen en las regiones y que se sustenta en el manejo del erario.

Parece visualizarse  la posibilidad de alianzas entre sectores que a simple vista son divergentes, pero que en realidad guardan mucho en común, y no es otra cosa que el deseo de lucha contra la corrupción y la miseria, eso los está uniendo. Una sociedad fragmentada  políticamente pero que necesita unirse para vencer sus verdugos. Una situación en la que algunos líderes han moderado el discurso y flexibilizan posturas que  les permita caber en un grupo, lo que ha llevado a que hoy sean dos las coaliciones que con mucha fuerza tomaron la delantera; por un lado, está la que promueven los verdes con diversidad de nombres de sus propia cantera, Fajardo y un sector liberal liderado por de la Calle; por otro lado, vemos la Colombia Humana del senador Gustavo Petro  buscan  promover una consulta ampliada en la que quepan los mismos verdes, y otra buena parte del sectores liberales, de quienes se manifestaron ya los senadores Benedetti y Roy.

En este contexto es casi imposible que surjan candidaturas únicas, unipartidistas, por eso el afán  de partidos y movimientos políticos por invitar a la unificación de fuerzas, tarea que tienen clara sin excepción los precandidatos de momento, y que ha generado el ya citado llamado a coaliciones.  Será muy difícil que partidos como el verde por ejemplo, o cualquiera que dijese ser de corte progresista, decida aislarse de estas proclamas ciudadana que exige renovación, alianza, y de hacerlo, serian casi nulas sus posibilidades de éxito electoral. Por su parte, la derecha debe hacer lo propio para  mantenerse en el  gobierno, lo que reduce sus posibilidades, y hoy los está llevando nuevamente a hacer uso del trillado y atemorizador término del castrochavismo (Castro y Chávez, ambos muertos ya) y de  intervenciones diplomáticas para desprestigiar a la izquierda, como por ejemplo, fue el caso en estos días de la visita del fiscal Barboza en Ecuador a entrometerse en las elecciones presidenciales, o como lo ha hecho repetidamente en Venezuela y hace poco Estados Unidos sin ninguna vergüenza. Como ultima estrategia y así lo han planteado ya varios analistas políticos, el reencauche de la imagen de Uribe en su hijo Tomas Uribe es casi un hecho, y posiblemente será esta la última jugada del uribismo en el afán de salvar una candidatura que se está quedando solo con la mermelada.

Ya el proceso de paz había logrado la unión de fuerzas progresistas en el objetivo común de desmovilizar a las FARC, hoy, la gran convergencia trata de forjarse en el objetivo, ya no de un punto, sino de toda una agenda programática que redefina también la agenda ambiental ( sostenibilidad de la producción, agua, energías limpias), social (salud y educación pública, universal y de calidad), económica (industrialización, distribución agraria y disminución de la dependencia del petróleo) y política (financiación de campañas, reelecciones y controles), cosa que no podía hacerse a partir solo del acuerdo de paz.

Del resultado no sabremos hasta mayo del 2022, pero lo que si es cierto, es la gran responsabilidad y deber ético que a cuestas debe cargar las coaliciones si de verdad quieren ser y mostrarse distintos  a la política tradicional y a así ganar la gracia del elector.