Crónica de un descenso anunciado

Siendo niño y luego adolescente, mi mayor placer siempre fue tomar la radio de mi papá y escuchar los partidos del Atlético Huila, pero puedo decir que, me sentía como la persona más feliz del mundo solo cuando podía ir al estadio a verlo jugar.

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Cómo no emocionarse con los goles de Edu Aponzá, Guillermo Berrío, Iván Velázquez, Fredy Montero, Rodrigo Marangoni, Milton Rodríguez, Juan Fernando Caicedo, entre otros. A pesar de no tener tanta historia en el fútbol de Colombia, crecí viendo jugar al equipo y por ende me afecta su situación.

Los malos resultados no son algo de ahora, eso todos lo sabemos, no solo eso nos tiene a puertas del segundo descenso en tres años. Al parecer la crisis es más aguda, si en 2019 el equipo descendió en el último compromiso (en Montería) actualmente, a seis fechas por jugarse, Atlético Huila ya empaca maletas para la B.

Cuestionamientos, especulaciones, frases amenazantes, discursos trillados, todo esto puede ocurrir en lo que quedó del Guillermo Plazas Alcid mientras se desarrolla un encuentro, por parte de una hinchada a la que le han usurpado su sentido de pertenencia, y ahora no escatima en hacerse sentir mediante actos que están mandados a recoger.

Más allá de lo sucedido en el último partido como local, es más vergonzoso leer o escuchar comentarios sobre el estadio de nuestra ciudad, sin embargo, quienes tienen la oportunidad de llegar a Neiva, podrán indignarse al ver el símbolo de la corrupción neivana.

Lo del estadio es indignante, si, pero aún más es saber que el presidente del equipo al que amas, sin haber empezado la Liga, sentenció su regreso a la segunda categoría, arropandose en la mediocridad de un sistema de descenso que protege a los equipos con mayor poder económico.

Lo futbolístico, es más bien consecuencia de imprecisiones ya resaltadas. Si hubo un descenso en 2019 bastante merecido, este ni se diga, no puede ser que mientras Atlético Huila inició dándose por perdido, Quindío se la juega por estar entre los ocho mejores, al igual que Pereira (disputará semifinal de Copa) y Jaguares.

Ser el peor en todo es estar en una crisis de amaños impresionante. En mi corta vida y la del equipo, jamás había presenciado una campaña tan indignante, me refiero a la del desprestigio, con una dirigencia que hasta prepotente es. Me da pena ajena por Dayron Pérez, gran exjugador, quien consiguió el ascenso con la nómina más costosa del Torneo, pero que tuvo que marcharse dejándola como la más mediocre de la A.

Es tal la insuficiencia, que ni sacando jugadores al exterior como Jefferson Lerma, Eddie Segura y Kevin Agudelo, que pasaron por las divisiones inferiores del equipo, ha habido una estabilidad que permita a seguidores, hinchas, barristas y demás, apoyar a un equipo que no tiene ni cabeza ni cola.

En honor a 'Cordobita', Beltrán y Eduard Gutiérrez.