En Brasil, el Covid-19 joga bonito

En el país de la pentacampeona del Mundo, el mismo que vio nacer a Pelé, el mejor de todo los tiempos, la Pandemia Covid-19 joga bonito, en honor a la Brasil de Ronaldo, Ronaldinho y Rivaldo, la primera Brasil que vi jugar por televisión.

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Jugaba  América de Cali de visitante ante Atlético Huila, en el antiguamente decente Guillermo Plazas Alcid, a las 3:30 de la tarde. Yo veía el partido con mi tía, hincha de América. Recuerdo que ese encuentro lo perdió Huila. Fue tanta la pasión con la que viví el juego, que lloré de la impotencia; en ese momento entendí que amo el fútbol, sin embargo, entiendo más a las personas que reclaman y están en contra de eventos deportivos como la Copa América,  aún más sabiendo que la sede es Brasil. 

Datos de la Organización Mundial de la Salud, indican que Brasil, hasta la fecha, tiene un total de 17 millones de contagios, de las cuales 486.272 personas han fallecido. Si nos fijamos en las sedes, en Cuiabá, por ejemplo, donde se jugó Colombia-Ecuador, los contagios son de 22.906, mientras que en Brasilia, capital de Brasil, donde se jugó Brasil vs Venezuela, se han reportado hasta la fecha,  3,2 millones de casos. Las demás sedes, donde se juega el Torneo, también cuentan con altos casos Covid de acuerdo a su número de habitantes. En Rio, se ha reportado un total de 48.525 casos, en Matto Grosso Do Sul, 22.906 casos, y en Goiás 33.519.

Si por menos que eso, le fue retirada la sede a Argentina y a Colombia, en cuanto a contagios y muertes por Covid-19, debe ser que el poder político de Yair Bolsonaro, es mayor al de los presidentes de estos países. Y si, Bolsonaro y su bancada, resistieron a las críticas y lograron librarse de sus opositores, quienes reclamaban arduamente que no se hiciera el evento, para que no le ocurriera lo mismo que a las anteriores sedes.

Con esto, un evento deportivo de la talla de la Copa América, que tiene a Uruguay como la más campeona con quince títulos, a Argentina con catorce, de las cuales ninguna ha ganado Lionel Messi, y a la selección Brasil con nueve títulos; tendría que postergarse las veces que sean necesarias, o, desvirtuarla y hacerla en Europa, o, un país exótico de Asia como ya están acostumbrados la FIFA y la Conmebol dentro de sus shows mediáticos.

Si nos referimos a shows, grandes muestras de ello, tuvieron como protagonistas a dos mandatarios, quienes empezaron ‘el espectáculo´ sin jugarse todavía un solo partido. Me refiero al presidente Alberto Fernández, de Argentina, asegurando que a diferencia de Colombia, el país que preside, si tiene las capacidades de haber sido sede, mientras que Iván Duque junto con su Ministro de Deporte, solicitaron en su cinismo, que la Copa fuese aplazada. La Conmebol, máxima entidad del fútbol en Suramérica, también patinó con los cambios de sede y le aportó al ‘show’.

Los jugadores Brasileños, sintiendo la camiseta, transmitieron a través de su Director Técnico, el inconformismo sobre su país como sede. El DT brasileño, también dejo ver su incomodidad y la dolencia con las víctimas, expresando que su capitán, Casemiro, jugador del Real Madrid, no participó de la rueda de prensa antes de los juegos por Eliminatorias ante Ecuador y Paraguay por no estar de acuerdo con jugar la Copa. La rueda de prensa de Tité fue un avance que terminó siendo efímero. Hace poco golearon a Venezuela y a Perú.

Pueda que La Conmebol haya presentado, lo que en el papel, son Protocolos De Seguridad estrictos para la Copa en Brasil, no olvidemos que lo mismo divulgó sobre los de Argentina, y al fin le quitó la sede. Entonces, si se aplazara o cancelara el evento, perdería más la Conmebol, no la reactivación económica. Pudo haber perdido millones de dólares en solo patrocinios y demandas de no haberse hecho el evento.

La máxima autoridad del fútbol suramericano (Conmebol) entregará al campeón catorce millones de dólares, ¿Cuánto dinero donará la selección que se haga al título para los afectados por la Pandemia? Más allá de ello, lo que se vivió con el jugador de Dinamarca Cristian Eriksen (en la Eurocopa) hace poco, a quien se le detuvo su corazón por algunos segundos dentro del campo de juego cuando disputaba su compromiso frente a Finlandia, es una razón de peso, de las tantas que ya existen, para que, no solo los futbolistas, sino también La Conmebol, La FIFA, y demás confederaciones, además de todo el Mundo, pongamos la vida por encima de todo.