La fiesta de los déspotas

Entró el país en la consolidación del despotismo y la tiranía, algo previsible, sin embargo, luego del triunfo presidencial de Iván Duque y su mentor Uribe Vélez.

alt=

 

La mafia asesina, engalanada con sus camarillas siniestras, se vistió de fiesta a plena luz del día, embebida de esa sangre inocente que corre a raudales, y el pueblo ignorante aplaudió a rabiar a sus caudillos derechistas. Las masas besaron el látigo del verdugo, y los fanáticos religiosos entonaron hosannas y cánticos fervorosos, muchos de ellos  con camándula en mano –como algunos grupos de oración que exaltan al matarife para que viva y reine- ante la llegada del ‘Mesías’ esperado (una estrambótica calificación de la propia vicepresidenta Martha Lucía Ramírez en público).

Se sabe hoy, por las estadísticas del genocidio tabulado, que los dictadores latinoamericanos más sanguinarios les quedan pequeños en sus alcances, cuando se compara el balance de las víctimas mortales que deja la guerra de baja intensidad desatada por el capitalismo hemisférico, con la mortandad colombiana.

LAS ÍAS NEONAZIS

Nuestras generaciones periodísticas jamás imaginaron que podría llegar una Defensoría del Pueblo que la emprendiera precisamente contra la población objeto de sus acciones públicas de protección y promoción: la clase popular... Su alta dirección acopia materiales para reforzar el juzgamiento del pueblo como un criminal de la peor laya, y prepara una disertación sobre ese ‘pueblo terrorista, extorsionista y secuestrador’ que se cumplirá oficialmente en los próximos días ante la CIDH de la OEA, durante la repudiada visita de ese organismo de derechos humanos al país.

En esa tarea perversa, dicha institución estará acompañada por el fiscal Barbosa y la procuradora Cabello, dos fichas clave del engranaje fascista del Estado y quienes predican abiertamente sus afinidades políticas con ese modelo diabólico. La procuradora general mostró su desprecio por la vida de los miles de retenidos hacinados en instalaciones carcelarias de paso, como calabozos, URI(s), CAI(s), entre otras instalaciones de aflicción, cuando la alcaldesa Claudia López le advirtió sobre el contagio del COVID 19 en esas penitenciarias, al comienzo de los picos virulentos, y le pidió que actuara en su reubicación urgente. Se trataba de un pedido ante el Ministerio de Justicia ocupado por la señora Cabello entonces. Quien luego sería ungida como procuradora nacional y guardiana celosa de los derechos humanos manifestó: “…pues, ¡que se mueran…!” Así se proyectó la funcionalidad del Ministerio Público de Colombia que nos aguardaba en este gobierno, para desgracia de los colombianos.

Ese fue uno de los múltiples hechos que vaticinaban lo peor para el país en esas materias humanitarias del gobierno Duque, algo así como una especie de fin del mundo a corto plazo por cuanto no es normal, a los ojos de la comunidad internacional, a estas alturas de la civilización planetaria, que se entronice un ejercicio del derecho al revés, y que ello constituya algo repudiable para la humanidad en general, y para la Colombia consciente, en particular. En definitiva, la imaginación criminal agotó todos sus engendros posibles, y sólo resta creer y esperar… También, el fiscal Barbosa da palos de ciego en su ignorancia jurídica manifiesta, y en su arrogancia insufrible.