Carta al Presidente Petro: gobernabilidad, reconocimiento y méritos

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Carta al Presidente Petro: gobernabilidad, reconocimiento y méritos


Me ratifico: Estoy plenamente conforme, con su gobierno del cambio. ¡Para eso lo elegimos!.

 

El camino del cambio, comenzó a gestarse con pasos de animal grande, con la implementación de la figura política del Pacto Histórico, creada por el entonces candidato Gustavo Petro, para su gran debut en las elecciones parlamentarias. Fue una apuesta audaz, dirigida a convertirse en la primera fuerza política del Congreso de la Republica.  El resultado aunque fue extraordinariamente bueno y sin antecedentes en la historia política de nuestro país, no logró las mayorías parlamentarias que se necesitaban para desarrollar la agenda legislativa del gobierno, sin depender de ninguna otra fuerza política diferente al Pacto Histórico. Ante la evidencia del triunfo como primera fuerza política en el Congreso de la Republica, se abrió el camino al triunfo que hoy estamos celebrando: ¡Petro, es nuestro Presidente!

 

Como compatriota medianamente formado, entiendo que al no habernos alzado con las mayorías absolutas del Congreso de la Republica, el presidente Petro se vio obligado a estructurar una coalición mayoritaria de apoyo al gobierno, para sacar adelante su agenda legislativa, cumplir su programa de gobierno y la ejecución del Plan Nacional de Desarrollo.

 

Desde mi cambuche de opinión, sugiero al presidente Petro, estructurar la representación política y burocrática del gobierno, sobre tres pilares perfectamente sincronizados y compatibles entre sí. Veamos: 

 

1. Gobernabilidad: Entendemos y apoyamos su decisión de garantizar la gobernabilidad y la pleitesía a la tridivision de poderes, nombrando a ciudadanos de otros partidos políticos que lo apoyaron en su elección presidencial, o que hoy integran la coalición de gobierno. A través de la representación política en los diferentes cargos del gobierno, se consolida no solo la agenda legislativa, sino también la prometedora ejecución de su obra de gobierno, que garantice la restauración institucional (que el sepulturero mayor volvió trisas), y la consolidación de nuestro país, como potencia mundial de la vida, la equidad y la justicia social, que reclama a gritos la nacionalidad colombiana.

 

2. Reconocimiento: En la dinámica política para llegar a la Presidencia de la República, aparte de las condiciones superlativas de nuestro presidente, fue determinante la participación en cada una de las regiones de Colombia, de ciudadanos del pacto histórico, el frente amplio y una gran masa de ciudadanos libres, que desean y aspiran una representación en el gobierno; pues las mieles del triunfo, no solo las deben degustar ciudadanos de los partidos que facilitan la gobernabilidad, sino también  aquellos ciudadanos que de sol a sol realizaron un trabajo político y social, para que usted llegara a la presidencia de la Republica.

 

3. Méritos: En ejercicio de su fuero presidencial, usted ha llamado al gobierno, a ciudadanos que sin haber votado por usted, los designó en cargos y dignidades cimeras del estado, desprovisto de cualquier contraprestación del voto. Para usted, la idoneidad y la experiencia demostrada, cuentan para desempeñar funciones vitales del gobierno, como ocurrió con la designación de José Antonio Ocampo, como Ministro de Hacienda, quien aunque estuvo en otra orilla política, usted lo llamo como ficha clave del gobierno.  

 

Desde las tierras del gran José Eustasio Rivera y  Jorge Villamil,   donde se baila con destreza el bambuco y se produce el mejor café de Colombia, queremos decirle a usted señor presidente, que en nuestra departamento encuentra un manantial de valores ciudadanos, que harían honor a nuestra estirpe  y están en condiciones de aportar lo mejor de sí, asumiendo responsabilidades en el gobierno, en el cargo o dignidad que usted quiera darnos al Huila, como reconocimiento sublime al apoyo de más de doscientos mil opitas, que en condiciones  adversas no dudamos un instante, en comprometer nuestros mejores y mayores esfuerzos para que usted llegara al palacio de Nariño, tomara la espada de Bolívar y restaurara la fe y la institucionalidad perdida.

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