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Neiva

De la división al odio

Los abuelos nos contaban de la gran división que había entre godos y liberales por allá en los 40 ´s. Para aquellas épocas ya existía la temida guerrilla, dicen que con unos ideales que sí le apostaban a la defensa del pueblo, y claro, también los políticos que decían ser la mejor opción para el país.

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Dayán Elizabeth Rodríguez Delgado Por: Editor 02 Jul 2019

Por Dayán Elizabeth Rodríguez Delgado

Muchas generaciones después, no se vislumbra una pizca de unión entre los colombianos, por el contrario, el abismo entre unos y otros se hace cada vez más grande y al parecer, la firma de un acuerdo para terminar con la guerrilla más antigua del mundo es la gran causal.

Y es que desde que a Juan Manuel Santos se le ocurrió independizarse de su líder político, Álvaro Uribe Vélez, durante su segundo mandato, se inició la postura de “un bando”; los buenos y los malos, los que quieren la paz y los que no, los que, por no estar de acuerdo con los otros, o son guerrilleros o son paracos.

Así como lo leen; ya los campesinos, estudiantes, ganaderos, empresarios, docentes, amas de casa, periodistas, y en general todos, pasaron a ser “integrantes” de estos grupos delictivos que bastante daño le han hecho al país. Tanto guerrilleros como paramilitares, han traficado drogas, han asesinado personas, han violado a niños y mujeres, han sido partícipes de secuestros, desapariciones forzadas y todo abuso que nos podamos imaginar de los derechos humanos. La pelea es tan absurda, que a este punto todos somos el enemigo.

¿Cómo frenar esta oleada de odio? Lo vemos todos los días. Es como una bola de nieve que crece y crece cada vez más. Improperios, amenazas, agresiones en donde todo se concentra en los “defensores” de sus políticos o ídolos. Lo cierto es que no hay paz que pueda sobrevivir ante tantas muestras de resentimiento. No hay consenso, ni diálogo, pues toda clase de acercamiento desencadena en una guerra de insultos, líderes asesinados, amenazas a través de internet, denuncias penales por calumnia y gritos en recintos (Senado) en donde el ejemplo debería imperar.

Mientras tanto los colombianos que sí creemos en que se puede cambiar la historia, seguimos esperando a que el presidente Iván Duque cumpla con el compromiso que adoptó al posesionarse cuando dijo que iba a unir al país y cuando aseguró que iba a gobernar para todos, de eso en sus pocos meses de trabajo se ha visto todo lo contrario, pero le quedan casi 4 años para hacernos cambiar de parecer.

Ojalá los ciudadanos de esta hermosa patria entendiéramos que no hay motivo para ser enemigos, que estamos para hacer control político a aquellos que elegimos para que nos gobiernen, pero que no les debemos nada, por el contrario, ellos nos deben a nosotros, ojalá nos uniéramos todos los “bandos” para exigir una Colombia mejor.

La libertad de prensa en las regiones

Llevaba menos de unos meses en OPA, pues mi entrada coincidía con las elecciones al Senado. Este fue el medio que me acogió de mi paso por el Huila, a pesar de no ser opita, su director, Juan Carlos Charry, decidió darle una oportunidad a la rola (lo digo con mucho orgullo).

Un día en medio del corre corre de la jornada, un hombre ingresó buscando a Juan, pero como él no estaba, me lo pasaron a mí por ser la editora, este sujeto aprovechó que estábamos aislados, se identificó como un paramilitar que según él, había acabado de salir de la cárcel de Rivera, luego de intimidarnos con toda clase de improperios a un compañero y a mí, nos aseguró que nuestra vida corría peligro por escribir temas relacionados al uribismo. Sentí pánico pues nos dijo que él había trabajado con sicarios de Medellín y nos advirtió que teníamos que parar de publicar cosas que afectarán la imagen de ciertos personajes huilenses y antioqueños; luego se fue pero el miedo ya reinaba en el lugar, mi compañero salió del país, pues para él las cosas se pusieron un poco más complicadas y yo decidí unos meses después de ese incidente, volver a mi adorada Bogotá en donde la libertad de expresión no está tan viciada.

Perfil

Dayán Elizabeth Rodríguez Delgado (Bogotá, 01 de mayo de 1982) Comunicadora Social Periodista con énfasis en Comunicación Estratégica de la Universidad Minuto de Dios. Con especialización en Comunicación Corporativa de la Universidad Politécnico Gran Colombiano en curso. Amplia experiencia en relaciones públicas y gestión en responsabilidad social empresarial. Producción y manejo de prensa y contenidos web. Manejo de redes sociales y marketing digital con más de ocho años en el sector público y privado.

Redactora, directora de proyectos, jefe de prensa, asesora y editora, algunos de los cargos desempeñados en agencias, medios y entidades del Distrito en la capital del país.


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