Nueva jornada de protestas en Colombia. "Iván Duque tiene poco liderazgo para salir de la crisis"

Los manifestantes mantienen la presión y provocan cierres por la huelga general.

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Por Redacción El Mundo - España

Cerraron el transporte público en Cali y desplegaron una legión de funcionarios, ataviados de cascos azules, para mediar en posibles enfrentamientos entre fuerzas de seguridad y quienes protestan. También clausuraron el transporte público, que ha sido vandalizado, y encerraron al ESMAD (policía antidisturbios), el cuerpo que el Comité Nacional del paro exige desmontar. Solo actuarán en caso extremo. Todo para que las manifestaciones, convocadas para este miércoles, transcurran con normalidad en la ciudad convertida en epicentro de una violencia que ha enturbiado las protestas.

No será posible contabilizar el seguimiento a la huelga general, porque sin autobuses, con bloqueos en algunos puntos de la ciudad y con el riego de quedar en medio de los altercados, la mayoría de empresas y comercios prefirieron no abrir sus puertas. Pero la respuesta de la ciudadanía, en unas movilizaciones que se prolongan por veintidós días, con los consecuentes perjuicios económicos, fue masiva.

"Debe mantenerse la expresión y presión ciudadana crítica sin bloquear ni paralizar al país", dice a EL MUNDO Angélica Lozano, senadora del socialdemócrata Partido Verde. "La falsa actitud de diálogo del presidente Iván Duque, su renuencia a reconocer abusos de la fuerza pública, están dinamitando la relación de las instituciones con la ciudadanía para el largo plazo. El Comité del Paro solo representa un pedazo del paro, no recoge la voz masiva de los jóvenes que están en las calles y no tienen opción de estudiar o trabajar".

También culpa al Jefe de Estado de "poco liderazgo para salir de la crisis, en pleno agresivo tercer pico de la pandemia, cuando las aglomeraciones dinamizan el virus y las UCI están a tope".

Bloqueos de carreteras

En la jornada, en la que hubo pocas alteraciones del orden público hasta el cierre de esta edición, una de las excepciones fue Buenaventura, a 80 kilómetros de Cali. Hubo enfrentamientos con la policía y saqueos. Del departamento del Valle del Cauca, de medio millón de habitantes, pobres en su mayoría, alberga al único puerto que hay sobre el Océano Pacífico. Desde el 28 de abril permanecía cerrado, con importante detrimento para la economía, y ahora han permitido abrir unos corredores humanitarios para transportar productos básicos.

Precisamente los bloqueos de carreteras han sido un punto de discordia. El Presidente pretende levantarlos a la fuerza, si fuese necesario, un método que los sindicatos repudian.

En otras regiones, como Caquetá o Norte de Santander, también participaron campesinos cocaleros que rechazan la erradicación de sus cultivos. Unos se unieron de manera voluntaria, pero otros, como ha conocido este diario, lo hacen obligados por las guerrillas. Pretenden evitar la destrucción de sus sembradíos con aspersión aérea de glifosato, una medida que levanta ampollas en sectores políticos de opisición.

Y si ya era complejo para Duque comenzar la erradicación, será casi imposible en las semanas venideras dado el clima de máxima tensión y la debilidad política del gobierno, que ve cómo sus iniciativas no encuentran el apoyo de sus aliados en estos momentos.

En todo caso, son tantas y diversas las exigencias de los reclamantes, algunos sin apenas representatividad social, que no resultará fácil para el gobierno hacer concesiones y aplacar las iras para que la gente vuelva a sus casas.

Para mañana jueves, a las 7 de la mañana (14 horas en la península), tienen programado la cuarta reunión entre el Comité del paro y los delegados del gobierno, con Miguel Ceballos, Alto Comisionado para la paz, a la cabeza.