Pacific Woman: Música, resistencia y ancestralidad

Desde el pacífico nariñense hasta el Huila viajará esta agrupación musical de mujeres para participar este jueves en el ReexistE Festival.

alt=

Para Milay Mosquera, Maryori Valencia, Deicy Narváez y Jeniffer Venté es inevitable reivindicar las resistencia de las mujeres que las antecedieron, de sus antepasadas y del mismo territorio que las vio crecer, en el que fueron abonadas con arrullos, al son de la marimba y la percusión. Ellas saben que cuando tocan su música, están tocando la músicas de sus madres, abuelas, tías, primas y hermanas, de todas las generaciones que las antecedieron y les permitieron que hoy puedan gestar, desde las músicas del pacífico, las luchas que hace una o dos décadas las mujeres no podían ni siquiera pensar.

 

Pacific Woman, es una agrupación de mujeres negras que viven su música, que reconocen su arraigo en el territorio y que entienden su cultura como un ejercicio de resistencia, “nosotras somos mujeres pacífico, además de que quizá seamos cantantes, somos percusionistas y hemos tenido una constante resistencia como mujeres negras percusionistas, porque venimos de territorios machistas, de territorios diferentes pero con el mismo machismo, donde los hombres se creen más por ser hombres y que a nosotras las mujeres ellos nos sientan como muy débiles para poder interpretar los instrumentos del pacífico, entonces eso nos hizo crear ese nombre: Pacific Woman, porque también igual como todos, podemos aprender a tocar los instrumentos del pacífico”, afirma Milay.

 

Esta agrupación musical viene del pacífico nariñense y, junto con artistas de Bogotá, el Huila y Neiva, estarán participando este jueves 25 de Noviembre, día internacional por la eliminación de las violencias contra las mujeres, en un concierto a varias voces que iniciará desde las cinco de la tarde en el Centro de Convenciones ‘José Eustasio Rivera’. El ReexitE Festival es una apuesta cultural y política que pretende, a partir del arte, sensibilizar sobre las Violencias que sufren las mujeres no solo en la capital huilense, sino en el departamento y el país.

 

En Pacific Woman son conscientes de la necesidad de tomar las banderas de las mujeres que las antecedieron, de que las luchas de las mujeres anteriores fueron la antesala para que ellas pudieran hacer música, por lo que es la misma música la resistencia que ellas ejercen, “hemos venido con la juntanza y recibiendo esa energía, esa vibra, que es la que nos une para seguir resistiendo en parte por la ancestralidad que es algo muy fuerte que nosotras tenemos, entonces es ahí donde nace el grupo, que es que hay que mirá vamos a hacer música, vamos a seguir resistiendo, vamos a seguir salvaguardando esto, que es un escalón más fuerte que nos sube más hacia la ancestralidad, a vernos más con nuestras ancestras, porque sí hay algo que nosotras tenemos y es que cada que tocamos un instrumento, entonamos algo bien fuerte que nos sale desde nuestro corazón”, asegura Deicy.

 

Uno de los mayores choques que han tenido que asumir en sus territorios, les ha permitido fortalecerse como mujeres y juntarse. Al ser mujeres percusionistas son señaladas y estigmatizadas dentro de sus comunidades, pues en su cultura está mal visto que las mujeres toquen la marimba y la percusión, “primero somos agredidas y violentadas física y verbalmente por ser mujeres negras, porque el cuerpo de las mujeres negras siempre ha sido visto como un fetiche; segundo como mujeres negras y percusionistas somos llamadas machorras o marimachos en nuestros territorios, porque la percusión era solamente para los hombres” agrega Milay, señalando que la marimba siempre estaba colgada para evitar que las mujeres y los niños la tocaran, “como nosotras empezamos a romper esos paradigmas cada una en sus territorios, junto con otras mujeres músicas y lideresas desde nuestra música, fuimos siempre agredidas como machorras, como macho varón por solamente decir no yo también puedo tocar ese instrumento” apunta. Y es así como sus cuerpos entonces se convierten también en instrumentos de resistencia porque, según señala Deicy, “nuestro cuerpo es nuestro primer territorio y con él, ejerciendo nuestra autonomía y llevando a cabo nuestras tradiciones, hemos ido abriendo espacios que han permitido que nos reconozcan”.

Es entonces que para Pacific Woman la música es el mayor instrumento político de validación y reconocimiento, pues esta les permite “hacer incidencia, ganarnos esos espacios, reclamarlos porque deben estar también para nosotras, demostrar que tenemos las habilidades que la sociedad pretende escondernos, ir haciendo ese posicionamiento con la música, con nuestra ancestralidad y entender que la música es un mecanismo político que nos permite validarnos y hacernos respetar”, finaliza Deicy.