El Tambillo en Rivera, Huila y su riqueza arqueológica

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El municipio verde del escritor José Eustasio Rivera no es solo termales, café y cacao. Los vestigios indígenas en la parte alta de sus montañas tienen historia por contar.

En los predios ubicados en la vereda El Tambillo de Rivera (Huila) a 12 km del casco urbano aprox. y a casi 2 mil metros de altura sobre el nivel del mar, existen más de una cincuentena de piedras pintadas con petroglifos y signos cabalísticos que aún no han sido objeto de investigación arqueológica ni de antigüedad.

Los vestigios presuntamente pertenecerían a los indígenas Tame o Tama afirmó una vez el padre Jenaro Díaz Jordan, una población que resistió la invasión española y que habitó la ribera del rio Caguán en el Caquetá y la cordillera oriental hasta El Caguán en el Huila, según el Instituto Colombiano de Antropología e Historia (INCANH). Pero aún no existe un respaldo científico sobre si en verdad pertenecen a los Tamas o quizás a alguna población que los antecedio, ya que desde el descubrimiento de esa arqueología hasta la fecha, el antiguo Instituto Colombiano de Antropología y ahora el INCANH que es la entidad nacional encargada de certificar esos hallazgos, no elaboraron una investigación pertinente sobre los petroglifos ni de la población que los grabó, evidente en el Mapa de Arqueología Colombiana en su sitio web donde tienen referenciado todos los vestigios indígenas registrados hasta ahora, los de la vereda El Tambillo no aparecen ahí.

La apertura de la vía de entrada a El Tambillo con maquinaria pesada que brindó la Alcaldía de Rivera y que posibilitó el tránsito de vehículos grandes –ya que solo se podía acceder a pie o a caballo-, destruyó un antiguo camino escalonado de piedras que según los pobladores, fue construido por los indígenas y había estado en el lugar desde la fundación de la vereda. Para Daniel Amaya, presidente de la junta de acción comunal de El Tambillo, “la vía mejoró la calidad de nuestras vidas” y sobre los petroglifos refirió que “hasta ahora último es que estamos conociendo el valor (cultural) de las piedras”, así demostrando que sus coterráneos muy poco es lo que saben sobre el significado histórico y patrimonial que tienen esos vestigios.

Varias piedras pintadas, tienen además rayones que la comunidad ha escrito, con sus nombres y figuras que simulan los petroglifos al lado de los reales. Con el tiempo, el musgo y los hongos también afectaron esas escrituras indígenas sobreponiéndose sobre ellas casi que algunas no se les pueden reconocer qué representan. La afectación más grave ocurrió en octubre del 2018 en un predio que contiene más de 40 piedras pintadas, a la mayoría de petroglifos alguien dañó las figuras al reteñirlas y lavarlas en un apresurado intento para resaltarlas. Luego de que el hecho fuera denunciado por redes sociales, la Secretaría de Cultura de Rivera y la Policía fueron hasta el lugar para evidenciar el caso. Recientemente en la misma finca hallaron más piedras con petroglifos.

Según la secretaria de Turismo y Cultura de Rivera Mariana Prada, el actual gobierno municipal ya había hecho una solicitud al INCANH hace más de un año para que esa entidad delegara profesionales que estudiaran los vestigios de El Tambillo para así poder formular una política pública para su conservación y reconocimiento. Frente al reciente daño afirmó que enviaron una segunda solicitud donde se reportó lo sucedido. Sin embargo, por las declaraciones de la funcionaria, esa sería la única forma que la alcaldía ha intervenido frente al tema “de eso no nos hablan nada” declaró José Silva, labriego de El Tambillo.

Además de las piedras con petroglifos -cuyo número aún es desconocido pero pasaría de cincuenta-, se han hallado en la vereda tumbas y terrazas de piedra exactamente en el cerro Manizales, alfarería como vasijas jarrones y tazas (recientemente encontradas gracias a la excavación para la apertura de la vía) y monolitos de pequeño tamaño: rastros de una población numerosa que habitó ese territorio y que el INCANH ha pasado por alto en sus investigaciones, pues según el Artículo 4° del Decreto 2667 de 1999 de la Constitución, al instituto le corresponde mantener actualizado el registro del patrimonio arqueológico y etnográfico nacional desarrollando y aplicando metodologías y programas actualizados y así establecer criterios científicos y técnicos y planificar el desarrollo de la investigación en los campos de la antropología social, arqueología, bioantropología, lingüística aborigen, historia colonial, etnohistoria y patrimonio arqueológico y etnográfico colombiano”.

La vereda El Tambillo de Rivera es un importante sitio de riqueza arqueológica que ha sido descuidado, estos vestigios hacen parte del Patrimonio Cultural de Colombia legado del pasado precolombino, y mientras que el INCANH no establezca allí un estudio formal que así lo reconozca, estas ruinas seguirán expuestas a la pérdida y al olvido.

 

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