12 Meridiano

Ni en la cuna se salva de la cultura mafiosa

Una avanzada siniestra se cumple aquí religiosamente para afianzar la narco-dependencia de las nuevas generaciones de huilenses. Conlleva a futuro una nula resistencia de los jóvenes, herederos del poder adulto, frente al saqueo de los recursos naturales. La música, la comida -hasta la barba y el corte de pelo cabrían- y el quehacer se narcotizaron

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AMÉZQUITA Por: Fernando Amezquita 08 Nov 2019

Aunque la historia local va para medio siglo impregnada de narcotráfico, ante el paso obligado de cargamentos de droga en las carreteras que surcan al Huila, existe hoy una intención perversa que provendría de distintas partes del país, y de Méjico para consolidar el dominio de las mafias –aunque estos ‘inversionistas’ ya gozan de la aceptación popular- y corromper a los niños desde el propio vientre de las madres. Los neonatos se encuentran en los planes de estos estrategas de las sombras, a los que se señala de conspiradores mundiales (de ‘reptilianos’), así se trate de grupos muy reducidos, miembros de la realeza y del poder global.

EJES DEL CONTROL

Tienen sus puntales en la música popular, en el reggaetón, igual que en la música urbana y en la norteña, entre otras, unos ritmos que tienden a uniformizar a sus fanáticos y a sumergirlos en un mundo de trivialización y de superficialidad, de apología del crimen organizado y del dinero fácil. La familia real inglesa está detrás del fenómeno musical demoniaco –del reggaetón-, (ver la Teoría de la Conspiración en la red) con sus satélites derechistas y neonazis en el orbe. La ordinariez y el irrespeto son inherentes al usufructo del goce y del placer anunciado a sus fanáticos a través de todos los medios posibles. Sin embargo, dichos seguidores podrían estar asistiendo a un curso acelerado de demencia, al parecer sin siquiera imaginarlo. Un profeta orientalista identificado como Ramatís, en una obra de mediados del XX (‘Mensajes del astral’), asegura que estos individuos caminarán por las calles como si estuvieran muertos, en medio de la enajenación aparente, hasta tanto los succione el planeta rojo, el ajenjo bíblico, el ‘Hercólubus’ apocalíptico, cuando ese asteroide se acerque y roce el campo magnético de la Tierra.

BOMBARDEADOS

La campaña de consolidación del producto va en serio mediante inversionistas muy poderosos, quienes han trastocado los gustos de la población, hasta el punto de convertirla en esclava, en idiota, en autómata… El hedonismo surge como proyecto de vida, tal vez la razón máxima de la existencia. En un país sojuzgado como Colombia, ese hecho plantea negros nubarrones, más allá del suicidio colectivo, de las muertes en tránsito, de la eliminación de líderes sociales, de la matanza generalizada e indiscriminada –que buscan el mismo efecto dominante sobre la nueva sociedad civil-. En la franja familiar y en horarios triple A de los canales privados, además de la televisión pública, por su parte, la trama diaria de sus historias gira alrededor de esos inflados estándares de vida a cualquier precio. Y esa feria de las bajas pasiones penetra en el siquismo de los televidentes en desarrollo de una carrera loca, impulsada por técnicas explícitas e implícitas, subliminales en la mayoría de los casos. Son  como las cartas de presentación de unos genios dominantes, al amparo de las sombras, con un carácter transnacional. La globalización necesita de estos cerebros de la producción fríamente calculada; las campañas actualmente van desde la cero edad (recién nacidos) en adelante –hasta los cuatro años-, algo semejante a los violadores de niños de la actualidad. La precocidad maligna llega ahora a límites inimaginables –hasta el vientre de las madres es sacudido por la música a alto volumen, con mensajes no muy santos-. Es claro que  el contenido de los temas de moda no es nada edificante en términos de la formación de las nuevas generaciones, pero éstas se encuentran calzones abajo para decodificar el bombardeo continuo de mensajes sobre los sujetos bacanes, sobre sus placenteras formas de vida... La tecnología disponible concurre a esos fines en la medida que los recién nacidos traen algo así como un chip incorporado, con la chispa cibernética necesaria para aceptar el comportamiento de la Bestia. Pese a que lo satánico de la época se confunde con la Bestia apocalíptica, son asuntos distintos del fin de los tiempos, son influjos en lo personal y en lo colectivo, en su orden.  

IDOLOS DE BARRO

De manera espontánea, los cantantes más famosos de la música popular dejan ver sus relaciones estrechas con las mafias del país, que los patrocinan y los cooptan en medio de una delicada operación económica encaminada a anticiparse al control previsto por éstas sobre las tierras, las reservas y los recursos naturales, la biodiversidad y los ecosistemas sagrados. Asistimos a una conjunción de elementos que conspira contra la sobrevivencia del ser humano al perder éste la moderación y la prudencia, en últimas, la sabiduría ancestral. Los máximos exponentes (de la música popular) así lo revelan en las entrevistas permanentes que conceden a la prensa, en las que reconocen haber sido permeados por las mafias con la oferta de una gran vida, salpicada por los carros de alta gama, los caballos, las prepago, las grandes propiedades urbanas y rurales, las joyas y los artículos suntuarios. El famoso Yeison Jiménez revela que en sus inicios, un admirador le obsequió un reloj de $ 30 millones con el que luego consiguió una casa para su humilde madre. Así lo aseguró en un reciente programa de RCN TV, ‘Yo José Gabriel’, mientras era aclamado por su buena suerte…  Sus videos son abiertamente tendenciosos, persuasivos y sugestivos (el contenido pornográfico de algunos, con las mujeres objeto, vacuas, revive la esclavitud sexual del harén y la figura del macho cabrío). Lo propio ha hecho Jessi Uribe al citar sus comienzos, en entrevistas para el diario El Tiempo. En virtud del acceso generalizado a la tecnología cada vez a más tiernas edades, el caldo de cultivo está listo. Son modas previstas para idiotizar y a la vez derechizar a las nuevas generaciones, con la anuencia de los adultos. Muy pronto, ninguno de los afectados tendrá la capacidad de reaccionar ante la destrucción de la vida. El trasunto se relaciona con la multiplicación de la riqueza en metálico (espere II parte).

PLATA PARA LAVAR CABALLOS (II parte)

Esas mafias han corroído a los medios de comunicación, al empresariado ostentoso y al mundillo político, con honrosas excepciones. La música que suena diariamente en las estaciones de radio (incluidas las F.M. institucionales) es facturada generosamente por esos empresarios ‘exitosos’, que  muchas veces llenan la bolsa de los programadores, de los directores y propietarios de esos medios y han vuelto invisible, inaudible, a la música que no sea chatarra (tienen una ventaja adicional: lavan dinero y Sayco les devuelve la inversión, por el número de veces que suenan diariamente, previa certificación de las emisoras). Una denuncia sobre los pagos a los programadores radiales –sin precisar el origen del dinero- fue formulada por Ricardo Castro, de Talentos Huilenses, contra las emisoras más escuchadas, pues ellas muelen únicamente esos ritmos pagos previamente. Así, verbigracia, el impacto que causan en la cultura y en las tradiciones del Tolima Grande es desastroso.

A LA MODA

Esa nueva ola alcanza a las generaciones millennials en la medida que los educadores y los padres de familia –antiguos agentes de socialización- reproducen esas modas involutivas y contribuyen a la proliferación de las actividades ilícitas, aunque no lo parezca, en las edades más tempranas. Los niños bailan con gestos obscenos en los propios colegios, animados por sus profesores. Los videos musicales de los artistas populares están cargados de invitaciones a la pornografía, a la vida fácil, en medio de carros de alta gama, joyas y grandes propiedades rurales y urbanas: el mafioso en su máximo esplendor. El paradigma, el prohombre, es ahora el mafioso triunfante, el individuo que domina y decide la suerte de quienes lo rodean. Hasta las emisoras de la fuerza pública lanzan música que se convierte en apología de las mafias y de la delincuencia rentable, sin control del Mintic. Durante la fecha clásica de San Pedro, la policía reprodujo música vallenata chatarra en sus transmisiones radiales y en sus amplificaciones callejeras móviles. Si los uniformados son los guardianes de la vida social, de la cultura del Tolima Grande, de la institucionalidad, pues, ¡apaga y vámonos! Hemos llegado a tal extremo en las preferencias que un restaurante del norte de la ciudad anuncia los ‘narco juniors y las perronas’, tacos mejicanos y pizzas, que aluden a los traficantes infantiles, pequeños, y, de paso, sin querer queriendo, a las prepago disponibles. Se propicia el turismo sexual de forma velada, anticipada. Los jóvenes ahora han adoptado  una extraña jerga mexicanizada para comunicarse, afirma el gestor cultural Helmut Sóltau tras preguntársele por la transculturización rampante.   

UN MISMO PUEBLO

No es posible desconocer la hermandad de estos pueblos, mejicano y colombiano, a través de la historia común latinoamericana, pero la cultura mafiosa se cuela hoy por unos boquetes cada vez más grandes, y desplaza al menos a nuestras expresiones criollas, típicas, vernáculas. Las relaciones entre las mafias ‘manitas’ y las opitas en suelo huilense son de conocimiento al menos de la gran prensa nacional. En el plano seccional, ese contexto informativo brilla por su ausencia, en muchos casos. EL Tiempo asegura en una investigación colgada en Google que la muerte de Celia Escobar, encargada de seguirles los pasos a los evasores –corruptos y narcotraficantes lavadores en el territorio sur-, desde la Dian, contó con la financiación de grandes capitales coqueros binacionales. Una fuente judicial dice, por otra parte, que las inversiones de ‘El Chapo Guzmán’ en Rivera –entre ellas un hotel cinco estrellas- fueron intervenidas sin el rigor necesario, al tiempo que se desconoce su suerte final, y un sospechoso silencio acompaña al seguimiento de esas noticias criminales.

DE ACUERDO

Pareciera existir un acuerdo para incentivar la inversión en el Huila, sin el registro de preguntas incómodas. La monetización del actual modelo económico disculpa hasta los crímenes más abyectos, asociados al tráfico de drogas y al lavado de activos. El mercado es el nuevo rey de la época y a él se le confían todos los remedios de la problemática social, como por arte de magia. Las ventas se encargan de engrasar el artificio neoliberal, y la plata se redistribuye aunque esté untada de sangre. Hasta las demás expresiones de violencia -en principio asociadas al negocio turbio- (feminicidios, suicidios, homicidios, violaciones, pedofilia, asaltos a mano armada, atracos, hurtos) se tratan de minimizar para no empañar la imagen del Huila y de sus atractivos (el paraíso por descubrir). No obstante, la moral pública –de contera trastornada- se maquilla con los ideales del emprendimiento, pero no todos los jóvenes aplauden ese discurso y más bien tienden a protagonizar una migración constante en la búsqueda de oportunidades. Aquellos muchachos inmersos en la tecnología, de vez en cuando, logran conectarse con negocios en la red y alcanzan un crecimiento que no se los va a brindar el Estado y ello los hace más indiferentes a las prácticas políticas. Al grueso de esta población la atormenta el vacío existencial y la tendencia al incremento de los problemas de salud mental.

LAS NARCOBARBAS

La moda de las barbas, atribuible en parte a los mafiosos, irrumpió con fuerza en Neiva y la ciudad se pobló de barberías con afeites al estilo de Jessi Uribe y de otros ídolos de papel que incitan a la promiscuidad, a la gran vida, sin trabajar. Los discos que más suenan, a volumen escandaloso, privilegian los encuentros sexuales múltiples, el machismo, la cultura mafiosa, los coros de mariachis, la ropa de marca, las joyas. Sólo que esa avanzada, producto de un contubernio no especificado, se dirige ahora en especial a los niños, a los bebés en la cuna, tal vez preparando el terreno del consumo interior de sicoactivos, de la demanda generalizada de estupefacientes. Y por allí mismo se despeja el camino hacia la estupidez y el embrutecimiento. La sobreoferta de droga busca clientes potenciales en las nuevas generaciones. El negocio a futuro implica sicariato (oficinas de cobro y casas de pique), crueldad, sevicia, trata de personas, destrucción de reservas naturales, apropiación de baldíos, prostitución: un derrumbe moral como puntillazo y estocada finales.

PUNTA DE LANZA

Fuentes del sector académico, que prefieren el anonimato por razones obvias, aseguran que la estrategia de idiotizar a los niños arranca desde el propio Huila como eje, hacia el sur del país (Caquetá, Putumayo, Cauca, Nariño). El terreno luce abonado por cuanto los adultos jóvenes promueven estas formas de vida a partir de sus propios gustos y preferencias plagadas de superficialidad y arrogancia. El urbanismo destaca la nobleza (clase y distinción) tan añorada como la raza pura en medio del mestizaje. Los objetos desplazaron a los sujetos: el humano no cuenta. La moda tolera los coletazos del demonio durante los próximos cinco años, tiempo en que se calcula el brote final de locura y maldad que dará paso a un nuevo orden, un nuevo contrato social sin precisar plenamente. Doctos y profanos, racionales e irracionales, están de acuerdo en relación con lo que nos espera. Aquellos neivanos y huilenses no sujetos a la manipulación de los sectores interesados en ese statu quo diabólico, son invitados de excepción al efecto criminal del cambio propuesto para reproducir las riquezas.       


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