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La lucha por los humedales

La concejal Leyla Rincón viene liderando hace años una lucha en defensa de los humedales del oriente de la ciudad, con la oposición esperada y encarnizada de poderosas familias propietarias de esos terrenos y las empresas constructora aliadas y socias suyas, que unas veces argumentan que las leyes están de su parte, lo cual es lógico...

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Por: Delimiro Moreno 17 Marz 2020

Por: Delimiro Moreno

17 Marz 2020

 

La concejal Leyla Rincón viene liderando hace años una lucha en defensa de los humedales del oriente de la ciudad, con la oposición esperada y encarnizada de poderosas familias propietarias de esos terrenos y las empresas constructora aliadas y socias suyas, que unas veces argumentan que las leyes están de su parte, lo cual es lógico, pues las han expedido ellos mismos o sus áulicos obsecuentes en los partidos conservador, liberal, Cambio Radical, Centro Democrático y hasta ¡quién lo creyera!, el partido Verde, supuestamente defensor de la ecología; y otras, esgrimidas por sus abogados, en el sentido de que los humedales no son tales, sino jagueyes artificiales construidos por los propietarios, argumento destruido por los historiadores que demostramos la existencia de tales humedales desde la misma Conquista y la Colonia, desde la fundación de Neiva por Diego de Ospina en 1612.

Pero hay más: contratado en 1948 por el Concejo de la ciudad, el ingeniero Alfredo Bateman empezó el estudio del Plan Regulador de Neiva, conocido como el “Plan Bateman”, el primer levantamiento urbanístico de la ciudad, que recomendó preservar su zona oriental como reserva no urbanizable, debido a los numerosos nacimientos de agua y humedales que dan origen a las quebradas que riegan a Neiva.

Nunca se respetó la recomendación, y los propietarios de las fincas allí situadas, años después, ante la amenaza de desplazados de la violencia de invadirlas, y sin ningún impedimento oficial, empezaron a lotearlas y a formar barrios ilegales que luego se convirtieron –gracias al poder político de las familias propietarias- en urbanizaciones legalizadas y difícilmente sometidas a mínimas normas. Hoy, la zona es un conjunto urbano de mucho desarrollo, pero con los problemas ecológicos y ambientales de suponer, pues buena parte de la comunidad sigue defendiendo sus humedales contra la voracidad de los constructores.

Se trata, pues, de la lucha de muchos años de un puñado de ecologistas por defender los humedales, su flora y su fauna, inclusive la procedente de migraciones del norte del –Continente en busca de mejores sitios para sobrevivir, y los propietarios de esas tierras y sus sociedades urbanizadoras, para quienes lo importante es únicamente su rentabilidad, aunque se perjudique la comunidad entera, en momentos en que el cambio climático amenaza el futuro mismo de la Humanidad.

Leyla Rincón y sus seguidores están en la línea correcta del desarrollo normal de la comunidad, en paz con la Naturaleza, y en lucha contra quienes creen que sus intereses familiares económicos están por encima de los generales de la comunidad y la misma Naturaleza.

Desde esta tribuna pueden contar con nuestra solidaridad, no importa que no siempre nos acompañen nuestros amigos que pueden perder sus calidades clorofílicas cuando desempeñan los cargos administrativos como la Alcaldía, sometidos a las presiones políticas de los propietarios de las tierras y los poderosos urbanizadores, que amenazaban su estabilidad.

¡Adelante, pues, concejal Leyla Rincón! ¡Ni un paso atrás!

 

 


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