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El político del pueblo, pueblo: Razón por la cual mataron a Gaitán

Después de 71 años, el magnicidio de Gaitán quedó marcado para siempre en la historia de Colombia. Hoy el país parece haberse trasladado en aquellos tiempos de los años 40. En épocas de Gaitán se escuchaba hablar de “unidad nacional” a los conservadores, el Ejército disparaba contra los pobres.

El
Fotos de archivo Por: Editor 02 Jul 2019

Jorge Eliecer Gaitán, nació en el barrio Las Cruces de Bogotá, el 23 de enero de 1903, en el hogar de Eliécer Gaitán Otálora, vendedor de libros de segunda, y de la maestra de escuela Manuela Ayala de Gaitán. Tres poblaciones de Cundinamarca se atribuyen el lugar de su nacimiento: Ubaqué, Manta y Cucunubá.

El hogar lo integraban siete hermanos -un medio hermano- y seis hermanos menores que Jorge Eliécer: dos mujeres y cuatro hombres: Rosa, Leonor –quien siguió los pasos de su madre como maestra de escuela–; Miguel Ángel, abogado y vendedor de libros viejos como su padre; Manuel José, médico, quien montó una droguería con recursos económicos de su hermano Jorge; José Antonio, quien se fue a trabajar a Estados Unidos, y Rafael, el menor, a quien amigos y vecinos llamaban Rafico. Con mucho tesón y coraje el matrimonio Gaitán Ayala sacó a sus hijos adelante, como ocurre siempre con la mayoría de los hogares colombianos.

En mayo de 1936, en una ceremonia privada en la catedral de Medellín, contrajo matrimonio con Amparo Jaramillo Jaramillo que pertenecía a una distinguida familia antioqueña. Al año siguiente, el dolor y la tristeza conmovió a Gaitán al morir su señora madre, Manuela Ayala de Gaitán. En septiembre de 1937 nació su única hija Gloria Amparo, a quien tanto quería, y de quien dijo: “En ella encontré la razón de mi existencia”. Pocos años después de la muerte del caudillo murió su padre, don Eliécer.

 

El funcionario

La Consiliatura, máximo órgano académico y administrativo de la Universidad Libre, eligió a Gaitán en 1932 de rector. El 8 de junio de 1936 tomó posesión como alcalde de Bogotá, cargo en el que permaneció por poco tiempo, hasta el 7 de febrero de 1937, debido a una fuerte oposición por exigir uniforme a los taxistas y eficiencia en los servicios públicos, que debían estar a cargo del Municipio. Presentó un programa para combatir el analfabetismo, creación de los restaurantes escolares y la gratuidad de la educación. En 1939 fue elegido magistrado de la Corte Suprema de Justicia.

En la presidencia de Eduardo Santos Montejo, se posesionó en 1940 de Ministro de Educación. Durante su ministerio adelantó una campaña de alfabetización, realizó programas culturales con el fin de frenar la cultura elitista, ofreció zapatos escolares gratuitos, restaurantes escolares, cine educativo ambulante. Presentó un proyecto de reforma integral de la educación, el cual fue negado por el Congreso, y renunció a su cargo de ministro. Fue miembro de la Academia de Jurisprudencia, hizo parte de la comisión de estudios y redacción de los códigos Penal y de Procedimiento Criminal.

Los presidentes de México y Chile lo condecoraron con la Orden del Águila Azteca y La Gran Cruz de Chile.

 

El político

Desde muy joven se dedicó a la política, contradiciendo a su padre, quien deseaba que su hijo fuera contabilista -así llamaban a los contadores públicos-. Fue elegido, en los años 1924 – 1925, diputado a la Asamblea de Cundinamarca, y cuando regresó de Italia fue elegido en 1928 representante del Partido Liberal a la Cámara de Representantes.

Ante los sucesos de los primeros días de diciembre de 1928, cuando los trabajadores de la “United Fruit Company” fueron masacrados por el Ejército del Gobierno, Gaitán visitó el departamento del Magdalena y recogió testimonios de los sobrevivientes.

Con su sueldo de parlamentario ayudó económicamente a las viudas y huérfanos afectados por este hecho de violencia, conocido como La masacre de las bananeras. Gaitán fue llamado ‘El tribuno del pueblo’ por los largos y acalorados debates contra el gobierno de Miguel Abadía Méndez, que afectaron la “hegemonía conservadora.”

En 1931 fue elegido presidente de la Cámara de Representantes y presentó propuestas para una reforma agraria, la propiedad rural, acompañada de esta consigna: “La tierra es de quien la trabaja y el latifundio es la tierra ociosa”. Manifestó la importancia de la educación en el campo y la intervención del Estado en el control de precios y medidas. En 1933 organizó el movimiento político UNIR -Unión Nacional de Izquierda Revolucionaria- y en junio de 1934 apareció el Unirismo, periódico que recoge el sentir de este movimiento político.

El 4 de febrero de 1934 en Fusagasugá, durante una manifestación que presidió Gaitán con su movimiento Unir, cuatro militantes de su movimiento murieron al ser baleados por la policía.

Hizo parte del grupo que en 1941 se opuso a la reelección de Alfonso López Pumarejo. En las elecciones de 1942 fue elegido senador y en septiembre de ese mismo año fue nombrado presidente del Senado. Estando en el Senado se refirió a los derechos civiles de la mujer, reconocimiento que se le hizo quince años después con el plebiscito de 1957.

 

El asesinato

El 9 de abril de 1948, cuando salía a almorzar, Gaitán cayó mortalmente herido por los disparos de Juan Roa Sierra, en la carrera séptima, cerca de la Avenida Jiménez. Una hora después murió en la Clínica Central, a pocas cuadras del atentado.

Desde ese momento el pueblo enfurecido tras conocer el deceso del dirigente político popular, se desató toda una ola de violencia: saqueos, incendios y muertes, generó el ‘Bogotazo’ que dividió el siglo XX y la historia contemporánea de Colombia, en un antes y un después del 9 de abril de 1948.

 

Las secuelas

Se fue Gaitán, el verdadero paradigma de la honestidad política, al denunciar siempre la corrupción, el que pregonó por todo el país “la restauración moral” y tuvo firmeza ante una oposición que lo tildaba despectivamente de “El Negro” o “El Indio Gaitán”. No llegó al solio de Bolívar porque fuerzas oscuras de la extrema derecha le quitaron la vida, como lo recuerda el sociólogo y escritor Alfredo Molano Bravo en El Espectador con su escrito “El Gran Chantaje”- 15 de octubre de 2016-: “la extrema derecha que está detrás de los asesinatos de Gaitán, Pardo Leal, Bernardo Jaramillo y Carlos Pizarro”.

 

Con información de Vanguardia Liberal y El Universal 

Fotos de archivo de los años 40


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