Diatraba número cinco

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Luis López de Mesa

Conoces, compañero, la noticia de los diarios.

En oscuro lance muere estudiante

a  manos de un policía.

Nada más  –  nada menos

Alharaca de fariseos ¡ahora!

Después el silencio tranquilizante.

 

La terrible realidad es otra:

Gabriel no iba a morir,

Iba a jugar.

José  Fernando no iba a matar:

Así lo dijo y yo lo creo, cumplía su oficio

Pagaba un servicio. Desempeñaba un empleo

Los dos tienen menos de 19 años,

¡diez y nueve!

A esa  edad no hay tiempo para odiar,

19 años no son la hora del rencor.

Únicamente amor se siente entonces.

El odio es ajeno a la juventud,

Viene de afuera

Obligado

Impuesto

Aconsejado

¿Por quién?

¿El sátrapa?

¿Por quién?

¿El delincuente?

 

Gabriel murió, llegó para él la hora del infinito.

¡No lo merecía!

José Fernando disparó, llegó para él la hora veinticinco,

¡No la quería!

Ambos fueron destruidos para siempre.

Lo supe porque los dos son mis  hermanos

Porque cualquiera de ellos pudiera  ser  mi hijo.

 

Herodes mataba niños

Tenía una razón.

Entre ellos estaba el redentor.

Jamad se cumplirá la profecía

Ya no habrá redentor para nosotros

¡Compañero!

 

Si tú quieres el orden  …ámame

Cuando lo hagas habrá un orden universal

Yo anhelo la libertad.

Solo amándote seré libre.

Sin obedecer a los odiadores

Sin mirar los uniformes

Sin atender los gritos

Sin escuchar arengas

Sin escuchar mentiras

Sin obedecer decretos

Y si es preciso, amémonos por fuera de la ley.

 

José Fernando y Gabriel fueron destruidos para siempre

Eran mis hermanos

¡Pudieron ser mis hijos!

He oído decir

El poder nace del fusil

Yo digo

El amor muere en el fusil.

 

El odiador agazapado

El agresor legitimado

 

El que grita en la plaza

El que arenga en el cuartel

Los que azuzan en los clubes

El periódico

La televisión

La radio

El campamento

La escuela

El colegio

El cuartel

La universidad

 

El discurso del político sin sentimiento

La orden pretoriana

La ley del privilegio

El decreto vengador

El hambre  –  el hambre  –  el hambre

Furtivos envenenan en sus fuentes, el agua de la vida.

No juegan con muñecas,

Los niños no juegan ya con flores

No juegan con espigas

No juegan con colores.

 

Es el cañón

La metralleta

El tanque y el avión

No conocen el trigo

Tan solo perdigones

Los lirios son de plástico

Débiles ilusiones.

 

El fusil es de acero, dura realidad

Gabriel y José Fernando, ambos murieron

Devorados por el monstruo del autoritarismo

“violencia por decreto”

Mentiras por la boca

Decretos por la popa

Como cualquier patriarca en el otoño.

Extraído del  texto “CREO EN EL SOL” publicado en 1993, escrito por RICARDO CASTAÑO QUIROGA,  poeta y gran filósofo, su profesión era la de ingeniero y su empresa por razones filosóficas de vida se llamaba “ética” nacido en San Antonio de Anaconia (Neiva).

 


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