Una reflexión alrededor de una pintura de arte sacro

El pintor Jairo Osorio presenta en la Biblioteca Departamental su exposición individual titulada simplemente Arte Sacro, como un aporte a la reflexión que todos hacemos estos días difíciles.

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Y claro, muchas de las piezas expuestas resumen un poco la mitología cristiana frente a Cristo y María, las dos figuras más representativas, sin embargo, el pintor tiene unas pinturas alrededor de dos figuras controversiales en esta narrativa, como son Judas y María Magdalena. La pieza de Judas es lo conocido, como los fantasmas de la traición producen tanto dolor y desesperación que lo llevan al suicidio. En cambio, María Magdalena además de ser una pintura muy sibarita, el pintor ha colocado una copa en una de las esquinas de la pieza, en donde supuestamente llevaba los perfumes con los que baño a Cristo.

O sea el pintor se casa con la versión de los evangelios sinópticos (Mateo, Marcos y Lucas) que narran como  una mujer unge con perfumes los pies de Jesús y los enjuaga con sus cabellos antes de su llegada a Jerusalén. Historia que es la continuidad de la  mujer adúltera a la que Jesús salva de la lapidación, en un episodio que relata el Evangelio de Juan; motivando la idea de que la acción de María Magdalena es señal de arrepentimiento. Sin embargo, la historia de María Magdalena es bien distinta y ha sido opacada por la iglesia católica. Por ello, en 1988, el papa Juan Pablo II, en la carta “Mulieris Dignitatem” se refirió a María Magdalena como la “apóstol de los apóstoles” y señaló que en “la prueba más difícil de fe y fidelidad” de los cristianos, la Crucifixión, “las mujeres demostraron ser más fuertes que los apóstoles”.

La figura de María Magdalena en la actualidad ha sido reivindicada por varios teólogos y estudiosos de la Biblia. Su valor radica en que entre todas las mujeres que aparecen mencionadas por los cuatro evangelistas “oficiales” (reconocidos por la iglesia católica) en todos está María Magdalena. Según algunos eruditos, ella era la más fiel, la más creyente, la más sincera y comprometida servidora de lo que Jesucristo representaba, tanto así que fue capaz de aparecer en el difícil y crucial momento en que los otros compañeros (hombres), acobardados, en el momento de la Pasión, se retiran y quienes quedan acompañando a Cristo en sus últimos momentos son tres mujeres.  Y lo más importante, María Magdalena fue la primera persona en ver resucitados a Jesucristo.  Y con ella Jesus envía su mensaje:

—No me retengas, porque todavía no he ido a reunirme con mi Padre. Pero ve y di a mis hermanos que voy a reunirme con el que es mi Padre y Padre de ustedes, mi Dios y Dios de ustedes. Entonces María Magdalena fue y contó a los discípulos que había visto al Señor, y también les contó lo que él le había dicho. O sea el mensaje de Cristo fue entregado a una mujer para entregarlo a toda la humanidad, no fue un hombre, ni mucho menos Pedro que estaba escondido. Si a los principales seguidores de Jesucristo se les dio el nombre de apóstoles (palabra que viene del término “stolos”, “flota” “escuadra”, dando la imagen de un movimiento), también sería justo y apropiado llamarla a ella apóstol, porque fue una devota seguidora de Jesucristo capaz de estar junto a Él en los momentos más duros. Así les duela a esa caterva de froylanes que existen por ahí…