El embelezo de ‘Todas las lunas’

La poeta y escritora Luz Dary Torres ha logrado llegar hasta lo más profundo del alma de quienes han disfrutado de sus obras ‘Mi antología’ y ‘Todas las lunas’. Son 53 poemas que recogen toda una vida de vivencias y una oda a la resistencia de las mujeres.

alt=

 

“Poemas que, leídos con el corazón incitan a volar. Sentir que la vida entera es un largo viaje que dura toda la vida”. Así describe Jorgue Guebely la obra de la poeta y escritora huilense Luz Dary Torres. Letras que invitan a soñar, a luchar, a resistir, a amarse, liberarse, ser mujer, a  no desfallecer, a mirar atrás pero no a devolverse. Así lo percibo yo.

‘Mi Antología’ y ‘Todas las lunas’ son dos compendios en un solo libro, de los poemas construidos durante toda su vida. Luz Dary una docente reconocida en el departamento por la defensa de las causas sociales y los derechos de las mujeres, aunque no se considera una feminista, (asegura que es algo para lo que hay que prepararse con gran profundidad, además porque respeta mucho el movimiento de mujeres) sí es una convencida de que las mujeres no nacieron para ser oprimidas, ni maltratadas.

‘Mi antología’ son 40 poemas que recogen la obra escritural de Luz Dary, y cuyo prólogo estuvo a cargo de Jorge Guebely.

“Creo que Jorge Guebely hace un muy buen reconocimiento del fondo de la obra y eso es muy difícil que alguien lo encuentre y creo que alcanza a contagiarse espiritualmente conmigo”, expresó Luz Dary.

Por su parte, ‘Todas las lunas’ son 13 poemas dedicados a la mujer, pero no al mismo discurso que a diario percibimos, sino una retrospectiva de la mujer, el antes y el ahora, que nos permite analizarnos como sociedad y comprometernos con un cambio cultural profundo. Su prólogo estuvo a cargo de Iván Otálora.

“Desde niña yo siempre vi en mi pueblo Santana, Huila, muchas injusticias contra todas las mujeres, hombres que golpeaban a sus mujeres por ejemplo por no tener hijos hombres como si ellas tuvieran la culpa de determinar el género. Vi muchas violencias”, rememora.

Su obra describe como vio ella esas violencias y la lectura que como sociedad se le daba en aquella época, “las victimizaron y las revictimizaron, por ejemplo, los sacerdotes, diciéndoles que tenían que perdonar, que tenían que estar con sus esposos así no quisieran, y lo digo porque hablé con varios curas que estuvieron allá, algunos de ellos cuentan que en las confesiones, esto no se lo he dicho a nadie, algunos de ellos me contaron historias de que ellos se iban a confesar y siempre era, ‘acúsome padre que yo no puedo estar con mi esposo’… porque ya había crecido el resentimiento de ellas por los golpes, los malos tratos y las discriminaciones distintas”, acota la poeta.

Así lo menciona Otálora en el prólogo, “Las mujeres que se manifiestan en los once poemas que conforman este poemario son bellas, luminosas y fuertes allende sus dramas y sus tragedias”.

Y es porque, a pesar de cómo se muestra la victimización de las mujeres, también está inmersa la historia de la esperanza, la historia de cómo se liberan del yugo, salen adelante y les muestran a sus hijas un mejor futuro. “Yo lo que hago es muy descriptivo, me veo en ellas porque no escribo aparte, si no que las veo viéndome, como decía Álvaro Mutis, ‘el gaviero se debe ir vigilando el barco donde va, pero debe saberse abajo dentro de la embarcación’ … me veo con ellas, porque uno siempre estaba con la mamá, mi mamá enseñaba modistería a las mujeres del pueblo porque ella tenía la idea de que  las mujeres debían dominar un oficio para ser libres, y yo siempre estuve al lado de ella”, recordó Luz Dary.

‘A mi luna’

Precisamente el primer poema de ‘Todas las lunas’ está dedicado a su madre. Se llama ‘A mi luna’ y creo firmemente que llegará al corazón de todo aquel que lo lea. Describe a esa mujer incondicional, la que siempre está ahí. Unas líneas que llegan al alma.

“Yo quiero que mi poesía no sea solamente un canto, no quiero que sea solo un gesto lírico, no quiero que sea solo un trabajo escritural, sino que quiero que sea un compromiso por la vida y un cambio una transformación cultural”, explica.

Luz Dary inició hace aproximadamente 10 años a escribir, aunque su obra recopila las vivencias de toda una vida, iba escribiendo poemas y los guardaba. No obstante, luego de tener todos los escritos, tardó cinco meses en culminar el proceso. La edición estuvo a cargo de Litocentral de Marlio Charry Moreno.

“Creo que hicieron un trabajo de edición muy bello, creo que me leyeron mi alma…yo siento que Marlio Charry leyó la esencia de lo que yo quería decir, su diseñador y su diagramador leyeron eso, y hoy este trabajo no es solo de Luz Dary, sino también un trabajo de Litocentral”, dijo.

¿Por qué el éxito de la obra?

Poco tiempo después de lanzarse al público, Luz Dary ha logrado ya vender el 10% de sus libros. Los comercializa ella misma, porque siente que es necesario hablar con el lector y hacerle una especie de introducción a la obra, para que no se vuelva un libro de anaquel.

“Los que me conocen me conocen como una mujer pluralista, soy una mujer inquieta en todos los espacios y temas, y entonces, la gente esperaba, ‘vamos a ver que escribió Luz Dary’ y había una expectativa, para los que no me conocen me dicen, es que me gustó el libro cuando lo vi, porque me parece que aunque la foto puede tener todo tipo de miradas, es una foto provocadora”, puntualizó.

Finalmente, ella hace una importante recomendación para los lectores, “Que compren el libro y se lo lean despacio”.