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Un nuevo liderazgo para la cultura

En los últimos años, parece que la problemática del sector cultural ha sido saber si se contrata o no con la ONG Corposanpedro la parte operativa del Festival Folclorico.

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Por: Miguel de Leon 31 Dic 2019

Por: Miguel de Leon

31 Dic 2019

Digamos que a eso se ha limitado la cultura entre nosotros. Sin embargo a pesar de esa elemental perspectiva, el sector cultural se ha convertido en parte vital de la sociedad huilense y de una economía en proceso de redefinición. Esta enorme y desconocida realidad,  le convierte en un nicho potencial de empleo y desarrollo que nos obliga a apostar por la excelencia creativa, la innovación y la renovación de todos los que trabajamos en el sector cultural. Esto supone impulsar el desarrollo de líderes culturales que puedan aportar sus capacidades y competencias para el posicionamiento del sector en un entorno competitivo donde se exige a los directivos una preparación especializada.

Y para poder realizar este posicionamiento se necesita volver a rescatar el liderazgo cultural, venido a menos los últimos años. Lo que se acentua con la indiferencia de las últimas administraciones de “rifar” al mejor postor el liderazgo cultural, trayendo como secretario de cultura y turismo del departamento, a personas ajenas al sector, algunos desconociendo incluso, lo básico del mismo. Por eso los gestores y creadores culturales han perdido la dirección de proyectos de todas las ramas artísticas: artes plásticas, artes escénicas, libros y bibliotecas, y museos, conservación del patrimonio. Situación más visible justamente, en el Festival Folclórico, donde los gestores y creadores han perdido papel protagonico, llegando personajes que pretender dar catedra de un tema que no conocen. Como resultado de ello, el Festival Folclorico es un hibrido donde la identidad y las tradiciones cada dia se desvanecen mas ante la apropiación de personas ajenas a estos procesos.

El miedo siempre esta en el uso creativo del lenguaje, en particular del lenguaje artístico, se abren nuevas posibilidade de sentir, conocer y vivir la región. Esta consideración trae consigo la convicción de que el arte, más que representar, crear y producir, no sólo obras sino acontecimientos y procesos, incluso modos de vida y nuevas relaciones sociales. En otras palabras, es la posibilidad que tiene el Gobierno, de facilitar procesos de consenso entre los diferentes significados que son expuestos por todos los grupos y sectores de la población. Esta mediación la realiza el Gobierno a través de las políticas públicas. Sin embargo, en vez de apostar a fortalecer estos procesos, las últimas administraciónes  le han apuntado a los eventos, a la cultura espectáculo. Por ello mismo, ha sido imposible la realización de un Plan Departamental de Cultura, que apoye y fomente desde una política con suficiente flexibilidad, orientadora pero receptiva a las propias dinámicas y especificidades del sector.

La cultura es la dinámica constante que alimenta y mantiene los sistemas de interacción social fortaleciendo los lazos a partir de los cuales la sociedad vive y se desarrolla, conformando un tejido social lleno de una rica y variada oferta cultural, que nos permite potencializarnos  hacia una alternativa de desarrollo económico, basado en el turismo cultural.  En ese sentido, en tiempos de post conflicto, la cultura tiene que convertirse en un espacio de recuperación de la memoria y en la voz de las comunidades y de las personas que allí viven. Todo esto nos lleva al reconocimiento y apoyo social, a  sumar  los esfuerzos con todos los interesados en el tema, y por eso, el primer paso del nuevo gobierno, es arrimar el hombro a la cultura y crear nuevos liderazgos, antes de pensar si vale la pena seguir con la ONG Corposanpedro.


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