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El teletrabajo solo genera ganancias para la empresa

El coronavirus deja la sombra a su paso. Estorbando la vida de las personas y sangrando a la economía entre el miedo, la inactividad y el desabastecimiento.

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Por: Miguel de Leon 14 Mayo 2020

Por: Miguel de Leon

14 Mayo 2020

 

Para ello, se decretan el cierre de centros educativos, de espacios culturales y polideportivos y el llamamiento del Gobierno a los trabajadores a permanecer en sus casas durante los días que dura el periodo de cuarentena. Las medidas gubernamentales para prevenir los contagios llevan a las empresas a disminuir su actividad y  colocando en realidad, a los trabajadores como los grandes perjudicados de estas medidas.

Porque si algo ha caracterizado nuestro sistema empresarial,  es la formación de lugares laborales donde los trabajadores están altamente expuestos a contraer enfermedades, ya sea por el hacinamiento, uso compartido de equipos de trabajo o simplemente por la falta de higiene de los sitios de trabajo. Es evidente que para poder contener la enfermedad es imposible mantener ese ritmo de trabajo. Ante esta problemática las empresas parecen haber encontrado una solución a la medida de sus bolsillos: que los operadores estén en cuarentena pero que no dejen de generales ganancias trabajando desde sus domicilios.

Este nuevo salto en la precarización laboral, en este caso el llamado teletrabajo,  se basa en que se pueda seguir gestionando desde sus hogares instalando en las computadoras particulares un controlador de escritorio donde tendrán las herramientas de trabajo necesarias. A simple vista parecería que tienen todo resuelto, los trabajadores estarían en cuarentena pero aun generando ganancia, a la par que las empresas, se ahorrarían en electricidad y limpieza, entre otros insumos. Es decir, podrán aportar a la contención del coronavirus, pero mientras sigan generando ganancias para la empresa, les des igual si es a costa de que se rompan aún más sus trabajadores.

Por qué este teletrabajo no es lo mejor para la salud de los trabajadores: este trabajo genera enfermedades en el cuello, espalda, la vista, los oídos y las muñecas, entre otras, debido a las posiciones estáticas en sillones y boxs poco preparados para el cuidado de la salud. Nada garantiza que los trabajadores en su domicilio tengan asientos preparados o las medidas de seguridad mínimas para la salud al trabajar. Igual, la casa  puede llegar a ser un lugar muy difícil para concentrarse, desde los ruidos externos que podrían estar presentes como el tráfico, perros, o ni mencionar si se tiene hijos. Todo puede ser un factor de distracción a la hora de querer seguir las reglas de calidad.

Y que pasa, ¿si el internet deja de funcionar en medio de la llamada o surge cualquier otro problema técnico? ¿El arreglo lo paga el trabajador o la empresa? Adivinen quién. Pero igual, como el trabajo es en la casa, a la empresa no le importa que se garantice la correcta aplicación de protocolos y la provisión de elementos de cuidado y prevención como alcohol en gel, guantes, tapabocas y jabón. Por qué no se puede garantizar las medidas de seguridad para el trabajo. Y tampoco se respeta un principio básico en estos tiempos; que mientras dure la pandemia no puede haber un solo despido.

En ese contexto; ¿Si uno se quema al servirse un tinto en horario laboral responde la EPS porque fue un accidente casero? ¿O la ARL, dado que ocurrió mientras trabajaba para su empresa? Que tal esa, si nadie reconoce como accidente laboral cuando un trabajador de la salud se infecta,  ¿se reconocerá un accidente de estos y en la casa? Por eso, los abogados de las ARL ya se inventaron unas definiciones; no son teletrabajadores, sino que trabajan en casa. La diferencia está en que los primeros tienen un espacio adecuado y verificado en sus hogares para trabajar, y tienen medidos sus riesgos laborales. Mientras tanto los segundos lo están haciendo de forma improvisada y con sus propios recursos, debido a la premura de la crisis sanitaria y sin apoyo de parte de la empresa que los explota. Averígüese bien donde está usted.

Lo cierto, ya vemos la explotación que sufren ciertos trabajadores, quienes a pesar de estar trabajando en sus casas han encontrado complicaciones con la exagerada carga laboral que tienen ahora. El teletrabajo es una  modalidad que facilita la explotación del trabajador, convirtiéndose en ese sentido en un método idóneo para aprovecharse de la mano de obra. Se denuncia sobre todo el abuso por parte de las empresas que, exigen laborar más allá de las ocho horas estipuladas por ley, lo cual provoca estrés en los trabajadores. El teletrabajo termina siendo, en algunos casos, una forma de vulnerar e invadir el derecho del trabajador en su tiempo libre, teniéndolo con más presión e incluso afectando su salud mental.

Una nueva forma de flexibilización laboral que siempre es deseada por ciertos empleadores en busca de expandir sus ganancias, y que mejor hacerlos con empleados que están disponibles las 24 horas del día desde sus casas. Lo que parecía a primera vista una forma novedosa y cómoda para el trabajador, puede ser una manera de comenzar a atentar a los derechos laborales desde otro sentido y escenario diferente, que escapa de cualquier marco legal conocido hasta ahora. Y para terminar, el gobierno anuncia una  reforma laboral que pone en peligro la estabilidad y derechos de los trabajadores frente al empleador, o en el peor de los casos perder sus empleos. Al estar enfocados totalmente a las noticias que se enfoquen en cómo evoluciona el coronavirus en el país, olvidamos otros aspectos como estos, que en un futuro serán los nuevos centros de atención después del confinamiento debido posibles medidas que se tomen en este campo y la más que probable reacción social.

 

 

 


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