Día del Estudiante: ¡un llamado a celebrar la vida!

El 7 de junio del año 1929 los estudiantes marcharon por las calles de Bogotá, en protesta a la masacre de las bananeras y al nombramiento del General Cortés Vargas, responsable de la masacre como jefe de Policía de la ciudad capital.

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Este hecho fue un exterminio de los trabajadores sindicalizados de la United Fruit Company que se produjo entre el 5 y el 6 de diciembre de 1928 en el municipio de Ciénaga, en el departamento colombiano de Magdalena. Cuando la marcha se aproximaba al Palacio Presidencial, la multitud fue reprimida, con el trágico resultado de la muerte del estudiante de Derecho de la Universidad Nacional, Gonzalo Bravo Pérez, quien fue alcanzado por una bala de la guardia presidencial. Desde entonces, el 8 de junio se convirtió en una fecha conmemorativa de uno de los mártires del movimiento estudiantil colombiano. Es el Día del Estudiante, llamado más bien, el Día del Estudiante Caído

Luego, el 8 de junio de 1954, los estudiantes de la Universidad Nacional, realizan una peregrinación desde la Universidad Nacional hasta el Cementerio Central, para visitar la tumba del estudiante Gonzalo Bravo Pérez, caído años atrás. Sin embargo, la tarde de ese mismo día, en territorios de la Universidad Nacional, fue asesinado por la Policía, Uriel Gutiérrez, estudiante de medicina y filosofía, de 24 años. Un hecho que conmovió a la comunidad estudiantil de la época, por lo que al día siguiente los estudiantes salieron a protestar. Al amanecer el día 9, se realiza una gigantesca marcha de casi diez mil universitarios de la Nacional, la Javeriana, el Externado, el Rosario, los Andes, la Libre, la Gran Colombia, la de América y algunos estudiantes de bachillerato. 

La masiva concentración cubría más de veinte cuadras cuando las primeras filas llegaron a la calle 13 hacia las 11 de la mañana y se encontraron con el cordón militar. La marcha fue interrumpida por un batallón colombiano quien abrió fuego, en circunstancias nunca esclarecidas, contra los estudiantes dejando un saldo de 13 muertos, más de cien heridos y varios centenares de detenidos. La versión del Gobierno fue que los soldados habían disparado al verse atacados. El dictador Gustavo Rojas Pinilla culpó de la tragedia a una conspiración tramada por una alianza entre el comunismo (como por variar) y los seguidores de Laureano Gómez.

Es por ello que el 8 de junio y en muchas ocasiones también el 9 de cada año, los colombianos homenajean a todos aquellos héroes y estudiantes que perdieron la vida defendiendo sus derechos. Los eventos del movimiento estudiantil ocurridos a lo largo de la historia se mantienen como una exigencia de reconocimiento, y sobre todo como un llamado a la no repetición por parte de poderes que han querido –como se ha visto con todo el movimiento social y más ahora en el Paro Nacional– callar y amedrentar a los estudiantes y su potencial movilizador. Igualmente, esta fecha se plantea como una oportunidad para generar un espacio de reflexión que permita, a los diversos integrantes de la comunidad académica participar para garantizar sus derechos humanos.