El lugar donde la inflación no afecta

Fecha de publicación: 2024-02-11

La inflación en Colombia experimentó un drástico aumento como resultado de la declaración de la pandemia mundial en 2020. Este fenómeno desencadenó una serie de efectos económicos adversos, tales como la contracción de la actividad comercial y la disminución de la demanda interna, lo que ejerció presión sobre los precios.

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 Este contexto de incertidumbre y volatilidad económica se vio exacerbado por las medidas de confinamiento y restricciones impuestas para contener la propagación del virus, lo que afectó negativamente la producción y la oferta de bienes y servicios en el país.

 

Además, la llegada del primer presidente de izquierda en Colombia, Gustavo Petro Urrego, el 7 de agosto de 2022, generó cierta inquietud y especulación en los mercados financieros y empresariales. Los medios de comunicación hegemónicos, que tradicionalmente han tenido una influencia significativa en la percepción pública y la confianza de los inversores, contribuyeron a alimentar el pánico económico al sugerir que las políticas propuestas por el nuevo gobierno podrían tener un impacto negativo en la estabilidad macroeconómica y en el clima de negocios del país.

 

Por lo tanto, el pico de inflación alcanzado en marzo de 2023 no puede atribuirse únicamente a los efectos de la pandemia, sino que también estuvo influenciado por la incertidumbre política y económica generada por el cambio de gobierno y las percepciones negativas promovidas por ciertos sectores mediáticos. Esta combinación de factores contribuyó a un escenario de inflación más elevada de lo esperado, afectando el poder adquisitivo de los ciudadanos y representando un desafío adicional para las autoridades económicas en la gestión de la estabilidad macroeconómica.

 

Ante esto, ¿por qué razón hablamos en esta columna acerca del lugar donde la inflación no afecta? Sería inexacto comenzar con la tesis  al decir que verdaderamente no afecta, los precios alrededor del país siguen altos, los costos de producción continúan, aunque están cayendo, están altos. Ante esto, “el lugar donde la inflación no afecta” se encuentra en la casa de estudios más importante del departamento del Huila: La Universidad Surcolombiana. 

 

Colindando con el intercambiador Bicentenario, bautizado por la lucha estudiantil como el intercambiador de la resistencia, se encuentra “Café y Letras” un lugar de intercambio cultural y académico dentro de la universidad Surcolombiana. Este lugar, liderado por Don Armando, como el claustro académico le reconoce, se ha convertido en ese espacio en el cuál los estudiantes pueden consumir alimentos donde los precios están hechos para la universidad pública, para el estudiante que debe decidir entre comer algo o guardar para la buseta y poder llegar a su casa. 

 

Desde mi llegada a la casa de estudios en el año 2018, los precios en este lugar mágico de la universidad se han mantenido estables. Ante esto, me surgió la duda de la inflación, ese proceso mundial que causa que el dinero entre más pasa el tiempo, cueste menos. Decidí realizar la pregunta a don Armando, un poco irrespetuosa tal vez, aclarando que no fue una queja, simplemente estaba preocupado también por la permanencia de este lugar emblemático de  la casa de estudios. Su respuesta aunque me desconcertó, causó que sintiera aún más sentido de pertenencia:

 

“Mijo, Café y Letras nació hace 24 años como un lugar para los estudiantes, los estudiantes son las personas que han mantenido este espacio, entre un espacio de cultura y un lugar donde ellos pueden venir a estudiar y degustar de un café, aunque no es necesario que consuman para que puedan utilizar las mesas, este espacio es de ellos. Pero ya respondiendo su pregunta, mientras este lugar sea sustentable vamos a continuar con los mismos precios, nosotros entendemos que muchos estudiantes pasan necesidad, nosotros lo que queremos es que los estudiantes puedan consumir de manera asequible hasta que la economía no lo permita” 

 

Ahora, seis años después de haber ingresado a la universidad Surcolombiana doy las gracias a estas personas que hacen de la casa de estudios un lugar más simpático con los nuevos estudiantes, con los antiguos, con los de bajos recursos, con todos. Muchas gracias a don Armando, al señor de los jugos del restaurante la Venada, a las señoras de la cafetería. Gracias, a la Universidad Surcolombiana.

 

 

 

Juan David Burbano

Periodista