Agricultura climática inteligente

Fecha de publicación: 2023-11-26

Por su localización geográfica, Colombia ha experimentado varios episodios del fenómeno extremo de variabilidad climática, tanto en su fase de calentamiento (El Niño) como la de enfriamiento (La Niña).

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 Estos episodios han puesto en evidencia la alta vulnerabilidad del sector agropecuario y la necesidad de implementar medidas para el fortalecimiento de la resiliencia. Los escenarios de cambio climático elaborados por el IDEAM muestran que el país en su conjunto estaría afectado por el cambio climático. Sin embargo, el aumento esperado en la temperatura, así como el comportamiento de las precipitaciones, no serán los mismos para todas las regiones del país. La reducción en la lluvia, el aumento en la temperatura, sumados a los cambios en el uso del suelo, pueden acelerar e intensificar los procesos de desertificación, pérdida de fuentes, cursos de agua y disminuir la productividad de los suelos agrícolas. 

 

Uno de los mayores retos para la humanidad es el cambio climático y sus efectos en el planeta, en especial para el sector agropecuario, que es uno de los más vulnerables a sus impactos y efectos. El acelerado calentamiento de la Tierra traerá modificaciones en la variabilidad climática, en la intensidad y la distribución de las lluvias, afectando la demanda hídrica de los cultivos y las actividades pecuarias. También se estima que los eventos extremos de La Niña y El Niño ocurran con más frecuencia. El sector agrícola de nuestro país, representa una de las mayores fuentes de ingreso de los colombianos en las zonas rurales, los cultivos de café, flores, caña de azúcar, banano entre otros, permiten a los campesinos obtener algunos ingresos para vivir, sin embargo, la situación actual para los pequeños productores no es favorable, pues se ven afectados por varias problemáticas, como la falta de acceso a la educación (en las regiones más apartadas), la escasa inversión en tecnología, el deterioro en algunas vías para transportar los productos y la desigualdad social, todos estos factores limitan la competitividad y el crecimiento del sector agrícola en el país.

 

El cambio climático ha hecho que sea cada vez más difícil cultivar, por ende encontrar tierras adecuadas para cosechar diversos productos. Devastadoras olas de calor, desastres naturales, fuentes hídricas secas han alterado la biodiversidad y modificado la industria agrícola tal como la conocíamos. 

 

La agricultura climáticamente inteligente, es un método agrícola que tiene como objetivo ayudar a la transición de técnicas agrícolas tradicionales a técnicas más sostenibles y verdes, tácticas a prueba de cambio climático. El principal objetivo de la agricultura climáticamente inteligente es aumentar la sostenibilidad, la actividad agrícola, aumentar los ingresos de los agricultores para ampliar la variedad de cultivos, mitigar los efectos negativos que los desastres naturales podrían tener en las tierras agrícolas y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero en el proceso. Básicamente, la agricultura climáticamente inteligente se esfuerza por trabajar intuitivamente junto a la naturaleza y no en contra de ella. Piense… cuando intenta remar en una canoa contra la corriente: no va a funcionar muy bien. Sin embargo, si gira la canoa y mueve el remo, a favor de la corriente: podrá llegar a su destino con mucho menos esfuerzo. La agricultura climáticamente inteligente funciona exactamente de la misma manera. 

 

La industria agrícola aporta gases efecto invernadero, porque se usan petroquímicos para hacer fertilizantes, generar la nutrición de los cultivos y su rendimiento. De otro lado, la forma en la que cultivamos alimentos, en monocultivo. El uso de fertilizantes sintéticos basados en petroquímicos ha generado un desequilibrio con el sistema natural. Estamos excesivamente dependientes; tenemos que alejarnos de los petroquímicos y volver a equilibrarnos con la naturaleza. Aprender a implementar técnicas agrícolas sostenibles se ha vuelto más esencial que nunca. 

 

La agricultura climáticamente inteligente ayuda a los agricultores a aumentar sus niveles de productividad, ya que no tendrán que trabajar tanto esparciendo fertilizantes por las tierras agrícolas. Como resultado, los agricultores podrán cultivar y cosechar más cultivos de los que podrían sin prácticas agrícolas climáticamente inteligentes, y no solo más cultivos, sino mejores. El uso reducido de fertilizantes dará como resultado una mejor nutrición, lo que puede ayudar a la mayoría del mundo que depende de la agricultura para sobrevivir. Hay una razón por la que los restaurantes de la granja a la mesa están ganando popularidad, no es porque la comida tenga un sabor más fresco, sino porque en realidad es mejor para nosotros. La agricultura climáticamente inteligente puede proteger cultivos susceptibles a sequías, plagas y otros desastres naturales, haciéndolos más resilientes para crecer en diversas temperaturas y, en última instancia, producir más alimentos incluso en condiciones que no son óptimas. Dado que el cambio climático continúa afectando el clima en todo el mundo en más de un sentido, este es quizás uno de los elementos más beneficiosos para la agricultura climáticamente inteligente. Además, la agricultura climáticamente inteligente significa que menos esfuerzo a menudo da como resultado menos gases de efecto invernadero emitidos a la atmósfera por libra de alimentos producidos, previene la deforestación, ya que estas tierras de cultivo climáticamente inteligentes resultarán exitosas.

 

El principal reto del sector agrario (agronómico, pecuario, agrícola y forestal) es el buen aprovechamiento de la diversidad climática, edáfica, hídrica, biológica, paisajística y cultural de Colombia, para darle un uso adecuado a las tierras según sus capacidades biofísicas, superando los problemas de deforestación, erosión y degradación. En otro orden, de responsabilidad estatal, el mayor desafío se centra en resolver los problemas de tenencia de la tierra, la utilización adecuada de los latifundios “ociosos” y enfrentar la reforma agraria. Además, la agricultura debe hacer sus prácticas más sostenibles ambiental, productiva y socialmente. Colombia debe avanzar hacia un escenario de ‘cero deforestación’ y restaurar cerca de 15 millones de hectáreas degradas por uso inadecuado de tierras. 

 

La falta de información es uno de los mayores desafíos del agro, es ahí donde por medio de ciencia de datos se crean índices de producción que permiten entregar inteligencia de negocios en la agricultura. Estos pueden ayudar a los agricultores y conectar con los gremios en los índices que pueden incidir en el mercado, los precios, los límites de importaciones para el mercado nacional, data de salud y de biomasa. La tecnología se convierte en una aliada clave para el sector agrícola permitiendo optimizar los recursos y minimizando los costos de operación. En relación con el cambio climático, el desarrollo tecnológico influye en la eficiencia de la producción agraria: un menor uso del agua, bajo consumo de fuentes energéticas fósiles (generadoras de emisiones de carbono), mejor manejo de los suelos. 

 

La incorporación de tecnología en el agro permite a los agricultores utilizar técnicas avanzadas e innovadoras que optimizan sus operaciones, reducen los desechos y conservan los recursos naturales. Desde el uso de drones para el monitoreo de cultivos hasta la implementación de sistemas de riego inteligentes, estas innovaciones permite a los agricultores tener un control preciso de las condiciones del suelo y del clima, lo que ayuda a tomar decisiones más acertadas sobre el momento adecuado para sembrar, fertilizar o cosechar, mejoran la eficiencia, reducen el desperdicio de insumos y minimizan el impacto ambiental.


Aunque las conexiones por fibra óptica aún no cubren la totalidad del país, la oportunidad de brindar conexión remota en sitios en los cuales actualmente no llega, significaría un beneficio para los trabajadores rurales. La conectividad es el elemento clave para traer más inteligencia a los agronegocios. Con soluciones de conectividad, el agricultor tiene información en tiempo real de lo que sucede en la plantación, facilitándole el seguimiento del comportamiento y la producción en el campo, ayudándolo a tomar decisiones estratégicas para el negocio.

Analizando el panorama de la protección en la ruralidad cabe resaltar, que es necesario asegurar el sector, recientemente implementaron el Seguro Paramétrico Agropecuario, producto gracias al cual los campesinos podrán proteger la inversión agropecuaria realizada ante los fenómenos climáticos más frecuentes y severos como exceso de lluvia, sequía o inundación, que puedan llegar a comprometer o, incluso, destruir el patrimonio o la actividad productiva realizada.

Un entorno propicio para la integración del cambio climático en el sector agrícola requiere: estrategias nacionales efectivas que incluyan la creación de plataformas para fomentar la coordinación entre niveles y actores, la identificación de institutos líderes y la inclusión de los pilares de la agricultura climáticamente inteligente en los procesos de planificación. 

 

María Fernanda Plazas Bravo

Periodista