Que está sucediendo hoy en Venezuela | Opanoticias
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Lectores de OPANoticias han llamado preguntando y pidiendo aclaración sobre  el Plebiscito que se realiza hoy domingo en Venezuela.  Lo primero que hay que aclarar es que este evento democrático no es convocado por las autoridades Venezolanas, sino por la oposición venezolana, representada por la Mesa de la Unidad Democrática (MUD), y todo apunta a boicotear el proceso de la Constituyente que convocara el presidente Nicolás Maduro Moro, para el día 30 del mes de julio del presente año. En ese sentido, la convocatoria de la oposición venezolana es de carácter ilegal, ilegítima y arbitraria, pues se pretende realizar al margen de las leyes y de la Constitución de Venezuela.

 

Es bueno aclarar igualmente, que no son las Naciones Unidas las que respalda el plebiscito, sino la  Oficina de Derechos Humanos de la ONU, y ningún país respalda esa convocatoria ya que  “la figura plebiscitaria no está contemplada ni en la Constitución ni en ningún otro instrumento legal de la República”, como aclaro el embajador de Venezuela ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) en Ginebra, Jorge Valero. “No se puede enmascarar bajo el manto de un pretendido ejercicio del derecho a la libertad de expresión, esa pseudoconsulta cuya intención no es otra que conformar un gobierno paralelo al margen de toda legalidad. La figura plebiscitaria no está contemplada ni en la Constitución ni en ningún otro instrumento legal de la República”, enfatizó Valero

 

El plebiscito convocado es, una vez más, una clara estrategia de manipulación. Si bien es cierto que es un mecanismo de democracia participativa y por ello, existe en otros países, en cuyos imaginarios colectivos se considera como expresión de la voluntad popular de toda una nación, el plebiscito es una figura jurídica que no existe en Venezuela. Por eso, es  simplemente una estrategia pensada en función de su proyección mediática, sea a nivel nacional – para alimentar la tensión social – sea, sobre todo, a nivel internacional, para seguir manufacturando un consenso en contra de la Venezuela bolivariana. Al mismo tiempo constituye un delito en sí y un intento de golpe de Estado: como tal, no puede quedar impune.

 

Por otro lado es también una estrategia de la oposición, que busca recomponer las fuerzas opositoras, cansadas y divididas después de más de 100 días de manifestaciones violentas y asesinas: ésto ha llegado a provocar cierto rechazo incluso entre sus simpatizantes; de ahí la búsqueda de estrategias en apariencia más “democráticas” y “legales”. El plebiscito no tiene data, no se sabe  quienes deben sufragar, hay ausencia total de control sobre los resultados y no  hay un organismo confiable que lo vigile, ni nadie a quien rendir cuentas. Por eso, el MUD ha declarado cínicamente que quemarán las actas y los documentos una vez concluida la actividad. Esto quiere decir que no son confiables. Ni antes ni después reflejarán credibilidad alguna, ni sus resultados son vinculantes para ninguna autoridad.

 

El golpe operado a través del plebiscito, desconociendo a los Poderes del Estado y a la Constitución, busca crear un gobierno paralelo o de transición, que sea reconocido como interlocutor a nivel internacional y que a corto o mediano plazo desencadene una guerra civil o produzca una intervención o una invasión militar de un gobierno extranjero. Puede dar origen al desmembramiento del territorio venezolano; es una práctica común que usan los estados invasores en los llamados “golpes blandos”: quiebran las estructuras institucionales y dividen los pueblos. Entre los ejemplos más recientes están Libia y Siria. Por eso, este plebiscito es una clara manipulación medíatica pero sin ningún respaldo constitucional. Triste que un expresidente de Colombia, Andres Pastrana, se preste para este burdo juego de la oposición venezolana. 

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