Ojos que no ven… | Opanoticias
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Ojos que no ven…

A finales de los noventa y durante el primer quinquenio del siglo veintiuno las zonas más convulsionada del país fueron las costas, pero no importaba porque estábamos pacificando al país, por estar pendientes de las farc, no vimos el monstro de siete cabezas que nos atacaba, fue por esta época y lo reseña muy bien el libro “Basta ya, Colombia memorias de guerra y dignidad” cuando se dieron los mayores desplazamientos por los lados del Urabá Antioqueño, Choco, Cauca y Nariño, pero en las costas sobre todo, hago énfasis en las costas por ser regiones estratégicas, luego del desplazamiento forzado, para estas regiones llego la panacea, las tierras abandonadas fueron copadas por paramilitares y luego por industriales palmicultores, al punto que se volvió política de estado ayudar a estos salvadores de la finanzas del país y el ministerio de agricultura que nunca le ha importado el campesino alpargaton, muy diligente expidió Compes para como siempre ayudar a los que no necesitan pero  les ofrecen de todo, desde prestamos no reembolsables hasta titulaciones de tierras , supuestamente esta industria traería el ingreso de más dineros al producto interno bruto y eso nos sacaría de brutos, los más capaces e instruidos y desde encumbrados cargos públicos jamás se percataron de lo que decían desde la provincia los afectados del desplazamiento ni las estadísticas que mostraban los gringos sobre aumento de cultivos ilícitos, lo paradójico era que a medida que se sembraba palma y los poderosos adquirían más tierras a precio de huevo, también aumentaba la siembra y el envío de coca para donde los monos, tampoco se la pillaron que los territorios propiedad de los paramilitares coincidencialmente las tierras de los desplazados, eran las tierras de la nueva industria aceitera, ¡pero si estaban sembrando palma, de donde salía la coca!, tal parece que nunca se visitó los sitios donde se hizo prestamos no reembolsables ni se verifico el objeto para los cuales se hizo el desembolso, de la doxa vamos a la praxis,  tal parece que así como los campesinos honestos intercalan café con plátano y yuca los deshonestos intercalan palma aceitera con coca y cerca a las costas para que sus lanchas rápidas transporten el alcaloide eso es ser practico, estrategias de  drogo, tal como en la guerra del Vietnam cuando en los ataúdes de los soldados gringos entraban a estados unidos la heroína para su posterior venta, lo terrible aquí es que la sangre que aún sigue corriendo es campesinos empujados a ser cultivadores de hectárea o media hectárea, mientras el negocio grande no se toca, desde hace más de diez años a través de las redes he informado sobre la situación  de Tumaco,  porque desde Neiva eran llevados carpinteros, soldadores, expertos en fibra de vidrio y otros oficios, hasta Llorente se les conoció el rastro luego desaparecieron y de nuevo las coincidencias empezaron a aparecer nuevas lanchas rápidas y hasta sumergibles, la industria naviera proscrita, en Tumaco donde convergen todas las fuerzas de seguridad del estado nadie sintió el olor, nadie vio los ríos de sangre y dinero, solo hasta que estallo la olla a presión el país indolente prestó, ojo prestó de prestado no en propiedad, atención que desgraciadamente solo será un pañito de agua tibia.


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