Nuestra distancia es cada día más grande | Opanoticias
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El discurso que viene haciendo público Claudia López desde hace algún tiempo, esta cargado de críticas  a la izquierda colombiana aprovechando las coyunturas internacionales. Y lo ha venido reafirmando cada nada que puede, como en una discusión con Petro cuando dijo; “que vayan quedando claras las diferencias. Unos condenamos la dictadura de Maduro en Venezuela y otros la defienden. Imposible coincidir”. Y uno entiende, que acusar a un gobierno elegido democráticamente de dictadura es algo que cualquier demócrata no haría, por que es un planteamiento que no es objetivo. Incluso fue clara, al decir en una entrevista radial que no está buscando ninguna alianza con la izquierda. “Lo que necesitamos es una gran unión independiente que invite a la ciudadanía”, aseguró la congresista.

 

En Colombia, a la izquierda  siempre terminan por darle puñaladas por la espalda, Claudia López habla duro y eso está bien, pero nunca hemos escuchado propuestas suyas sobre el proceso de paz, ni el asesinato de líderes sociales, periodistas y sindicalistas y claro, para ella una alianza política sería con personajes que niegan la fosa común urbana más grande del mundo, o con gente que no quieres saber como  matan gente inocente para hacerla pasar por guerrilleros. Y la discusión con Petro en las redes, López vuelve a demostrar que es una abanderada de la lucha anti izquierda, y antes de que me sindiquen de “Petrista” prefiero insistir en que la derecha trasnochada sigue bien representada. Digamos que esta cazando incautos a los que se les recubre de marketing y algunas ideas progresistas; refritos de las mismas posiciones de siempre, pues es más sencillo creer que podemos gobernar a punta de slogans y gritos, que a punta de ideas e inclusión política.  

 

Por eso, su caballito de batalla es la corrupción, pero luego los vemos en las fotos sociales abrazaditos todas con todos. Pero ella insiste,  porque siempre quiere respuestas exprés para todo y cuando se explica que el problema es estructural, que hay que cambiar algunas cosas, entonces tilda a la izquierda Colombia de querer llevar el país hacía una Venezuela o una dictadura castrochavista.  A esa derecha de siempre,  hay que decirle que ya es hora de dejar de estar pensando en Venezuela y más bien responder por los casi 170 asesinatos por causas políticas entre 2016 y 2017,  que necesitamos solucionar la pobreza en el campo, la miseria en las ciudades o pensar en cómo solucionar la desigualdad tan impresionante frente al sistema tributario, jurídico y punitivo del país.

 

Ese oportunismo ha estado presente en toda la vida política, basta recordar como Lenin escribió en 1920 una tesis titulada “La enfermedad infantil del izquierdismo en el comunismo”, en la que clamaba por la necesidad de entender como  la esencia transformadora, estaba en acercarse a la calle, y trabajar la concienciación de la gente, la creación del movimiento popular, convencer a la masa y no solo caer en la trampa del marketing político. Acercarse a la “vida política”: es decir a  las ideas, procesos, y actores políticos. Pero  las ideas políticas no son sinónimo de unanimidad y eso nos dice, que hay que desconfiar siempre de los mesías que no buscan la unidad, sino que desde el comienzo excluyen a los otros. Como Clara Lopez y Jorge Robledo.


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