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Segundo tiempo

OJO DE LINCE

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Ayer lunes los pabellones de quemados del país amanecieron con nueva clientela. Algunos de sus pacientes con merecidas quemaduras hasta de cuarto grado que generalmente deriva en  necrosis con daños en los músculos y/o en el esqueleto. Otros de los incinerados quizá no merecían el brasero electoral, pero lo sufrieron por desconocidos, faltos de dinero o porque en la puja del último día los sempiternos mercachifles les arrebataron el triunfo con ofertas y promesas a los bobos que viven con el capó abierto en cada elección, acostumbrados a la engañifa de sus reciclados estafadores.

Hay quemados para todos los gustos. Algunos condenados al fuego eterno y otros que pueden curar sus mataduras y dolamas con vendajes y ungüentos hasta lograr entrar nuevamente con  posibilidades al carrusel político. Todos ellos dentro de la sabia sentencia que escuché hace años: “En política no hay muertos y, cuando hay alguno, queda mal enterrado”.

En el baloto existe “la revancha” y en el fútbol “los partidos de vuelta”. En política los quemados, destituidos o metidos presos de hoy, mañana son alcaldes, gobernadores y hasta presidentes Ejemplos sobran. Si no pueden en carne propia, acuden a hijos, cónyuges o amigotes cercanos. Hoy el gobernador del Huila, Carlos Julio, por ejemplo, es el hermano de Cielo González; una destituida por haber acumulado varias sanciones en solo cinco años y quien tiene múltiples procesos penales ante la Corte Suprema de Justicia. Ambos son cuñado y mujer, respectivamente, de un sujeto llamado Germán Trujillo Manrique, de quien los medios han repetido que sigue huyendo luego de haberse “presuntamente” robado camionados de millones de pesos de la comida de los niños de las escuelas públicas del país. Y de paso, la destituida cónyuge aspira a ser la próxima directora de Bienestar familiar.

Así pues, aparte de la fogata de este domingo, el año entrante viene el segundo tiempo en el tema regional. No faltarán candidatos hoy seriamente chamuscados y ardidos hasta los tuétanos, que se levantarán de sus camas hospitalarias para aspirar a nuevas posiciones por sí mismos o en cuerpo ajeno para no desparecer completamente del escenario electoral.

Ya se hablaba desde hace días, que Héctor Javier Osorio, marrullero que hoy hace parte del asado departamental, le bajó el entusiasmo a su propia campaña para que la lista de la U no lograra el umbral, buscando enviar directamente a la paila hirviente a Jorge Eduardo Gechem y ganarse él, como premio, la nominación a gobernador el próximo año. Según los perversos que no faltan, “la vuelta” la financiaron y organizaron entre los González Villa, capaces de todo y los Villalba, el tierno Marlio y el aguerrido Rodrigo, ante las afugias que según parece venían pasando sus propios alfiles aspirantes a cámara de representantes, como el avispado Julio César y la inefable Florita.

Con el aprecio que merece, no sobra advertirle a Osorio que debe seguir durmiendo con un ojo abierto, porque si de marrulleros se trata, sus supuestos socios de hoy le pueden salir adelante en avivatadas y tretas políticas. El uno y los otros se conocen y, como ocurre en los sótanos de la delincuencia común, los integrantes de las bandas siempre andan con el puñal al cinto y, como dice el refrán, camarón que se duerme termina convertido en ceviche.  

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  1. Anónimo says

    Quien es este tegua que no sabe ni escribir, gordo manteco