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José Eustacio Rivera a 130 años de su nacimiento, 94 de publicación de la Vorágine y 90 de su muerte

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Miguel Darío Polanía, escribe que en el municipio de Rivera, no realizan actos conmemorativos relacionados con los 130 años de nacimiento de José Eustasio Rivera, “Porque hay un escritor que dice que no nació allí… y me nombra”

¡Qué ingenuo! El problema de seguir insistiendo erróneamente que José Eustasio Rivera nació en San Mateo, hoy Rivera, es que enseñan mal.  Nadie medianamente informado se atrevería afirmar y arengar alegremente ese hecho porque eso deforma los sucesos y hace que se enseñe de manera errónea en escuelas y colegios, especialmente cuando no se tienen soportes legales sobre lo que ocurre en estas tierras mágicas de hombres ligeros.

 

¿Quién nos ayudará a hacer entender la verdad negada, a reconocer y conocer a nuestro querido conciudadano, quien de una u otra manera, nos ha creado un sitial en la literatura universal? José Eustasio se pasea por los caminos, calles, colegios, universidades y despachos gubernamentales como sonámbulo, porque sus paisanos de antes y de ahora no saben que en la casa donde funcionó el “DAS”, hoy Oficina de Migración, hay una placa colocada en el año 1955, con motivo de la celebración de los 50 años de creación del Departamento del Huila, evento organizado por prestigiosos ciudadanos de Neiva, al que asistió como invitado especial el maestro Rafael Maya, -su amigo y corrector- quien escribió y leyó en la ocasión su memorable ensayo sobre la obra del insigne escritor huilense. Muchos no saben de la Ley 42 de 1988 que ordena la construcción del Centro de Convenciones y la creación de la Bienal de Novela, ahora Internacional con su nombre, además, del Acuerdo 006 del Honorable Concejo de Neiva en su apoyo.

Desconocen quienes repiten sin investigar que don David Rivera, primo hermano del escritor, revisor-lector de primera mano de La Vorágine, describe como una revelación la verdad, da claridad e indica algunos detalles acerca del lugar de nacimiento de este, por eso al escuchar afirmaciones que señalan el  sitio de nacimiento del vate, expresa: “La creencia de que José Eustasio Rivera abrió sus ojos a la luz primera en el antiguo corregimiento de San Mateo, hoy municipio de Rivera, obedece, sencillamente, a estas dos circunstancias: Primera, la de haber vivido José Eustasio varios años de su niñez en el mentado corregimiento, en pequeñas propiedades rurales y urbanas de sus padres; y segundo, la de llevar aquel mismo lugar el apellido del poeta y novelista desde el momento en que fue elevado a la categoría de entidad municipal, por Ordenanza número 4 de 1943, precisamente como homenaje, reclamado con fervor y con ahínco por sus moradores, al excelso poeta que inmortalizara aquella  hermosa y bellísima comarca en muchos de sus sonetos de Tierra de Promisión…”

 

Olvidan quienes dicen a la ligera que nació en el mencionado lugar, que en la partida de bautismo se lee: “En Neiva a veintiséis de febrero de mil ochocientos ochenta y ocho, bauticé solemnemente a un niño de ocho días de nacido, a quien llamé José Eustacio, hijo legítimo de los señores Eustacio Rivera y Catalina Salas, vecinos; abuelos paternos Victoriano (Rivera) y Rita Escobar; maternos, Leonor Salas. Fueron padrinos los señores Pedro Rivera y Valentina Salazar, a quienes advertí lo necesario. Doy fe. Marcelino Toro Z.”

Tampoco saben quiénes repiten sin investigar, que el maestro Eduardo Neale-Silva, primer estudioso y gran biógrafo de José Eustasio Rivera, vino a Neiva, investigó con la familia, tomó manuscritos y comprobó el lugar de nacimiento del escritor en esta ciudad, así lo señala en Horizonte Humano.  En fin, olvidan los que hablan del autor de La vorágine, Tierra de Promisión y Juan Gil, que él trazó en su obra la Ruta de Barrera y los enganchados para señalar y llevarnos a decir que: “Nosotros, los que, como Clemente Silva, aún continuamos la tarea infructuosa de localizar los rastros de los Arturos y las Alicias perdidos en la selvas milenarias, para canjearlos por la vida, por lo mismo,  enclavamos este Manifiesto en lo más agreste de la Cumbre Luminosa para invocar a todos los chamanes de la palabra, los juglares de la historia, los cantores de todos los tiempos, los fabuladores de pincel y lienzo, los coreógrafos de la música, los dibujantes de sonrisas y melancolías, en fin, a todos quienes hemos hecho de la vida un creativo y de la creatividad un estandarte de vida, para que aunemos inciensos, mirras y oros en torno a la vida y obra de José Eustasio Rivera para que no se siga diciendo lo que no es”.

La matricula en la Escuela Normal de Institutores de Bogotá, señala: “José Eustasio Rivera de 17 años, natural de Neiva, Departamento del Huila, se inscribió en la fecha como alumno-maestro de la Escuela Normal de Institutores de Bogotá…” ¿Y qué me dicen del Soneto a Neiva? Y que extraño, San Mateo fue fundado en el mismo año en que nació Rivera o, sea que ni siquiera existía el poblado. Entonces, por qué insistir en algo que no se puede demostrar por no existir un sólo documento histórico que nos permita alegar con fundamento su nacimiento en el municipio de Rivera, incluso, un sacerdote del poblado, de la época del fallecimiento del escritor, invitó en el periódico que editaba a misa por el eterno descanso del alma del poeta por haber vivido allí. Entonces, ¿Por qué agredir y descalificar repitiendo como loro, con groserías algo que no es cierto?

 

Lo de no realizar evento alguno en memoria del escritor en sus 130 años de nacimiento, denota poco o ningún interés por la cultura y es mezquino; además, lleva a pensar que simplemente no le asignan recursos a la cultura, que permitan difundir y propiciar puntos de encuentro entre las nuevas generaciones acerca de la vida y obra de José Eustasio Rivera. ¿Qué tal que desde el Ministerio de Cultura, el Banco de la República, bibliotecas y colegios del país no se realizara algún reconocimiento con el pretexto de que no nació aquí? ¿Qué tal que en la población de Orocué, donde escribió parte de su novela no se le celebre ni se construya colegio, biblioteca; la Casa Museo y Centro de Memoria La Vorágine? ¿Qué tal que en Sogamoso, en la casa donde inició la escritura de La Vorágine no se llevara a cabo ningún evento conmemorativo con la disculpa de que no nació allí? A los desinformados le decimos que la Universidad Corhuila, la Corporación Cultural José Eustasio Rivera y la Fundación Tierra de Promisión, aunaron esfuerzos para hacerle reconocimiento el pasado 19 de febrero al ilustre escritor en el Auditorio de la universidad (sede Prado Alto), donde se contó con la presencia de más cien estudiantes, profesores e invitados como la ex magistrada Inés Murcia, los doctores Guillermo Plazas, Eduardo Navarro, Jaime Salazar, Jimena Cabrera y otros.

¿Qué tal? No se celebra, no se hace nada porque no nació aquí! Dejan las cosas a la vera del camino en un abandono total, pues sus ambiciones son otras. Olvidan que lo escrito se opone a los corre, ve y dile de corrillos, tías, patriarcas y del que tiene más nombre de santo que el autor de este escrito. Por lo mismo, el intento de presentar la “realidad” desde ese punto de vista, resalta la incoherencia de la absurda afirmación.  Esa es la diferencia con la historia documentada. No me invento nada, ni tengo tesis, ni afirmo lo que no puedo demostrar, en cambio sí hay documentos que señalan el nacimiento de José E. Rivera en Neiva y eso es suficiente para no especular ni deformar los acontecimientos presionado por la queja barata. En síntesis no me erijo en cuestionador de nada, ni en realizador de inventarios de los modos de vida y pensar que se usan en Colombia para arruinar al que no piensa como quieren los demás.  Finalmente, estudiosos de Rivera como su amigo Earl K. James, Eduardo Neale Silva, J. Loveluch, Menton, R Williams, G. Restrepo, entre otros, siempre ubicaron su nacimiento en Neiva.

Nota: Fundamentado en el libro José Eustasio Rivera, Una vida Azarosa de Félix Ramiro Lozada F.

Por: FÉLIX RAMIRO LOZADA FLÓREZ

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