María Cristina Guaca y su historia de superación desde España | Opanoticias
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Muchos opitas que viven en el exterior, han comenzado desde cero, extrañando la comodidad de su tierra y aguantando un sinfín de situaciones por amor a los suyos, esa es la historia de nuestra invitada esta semana en la sección Opitas en el Mundo.

 

Se trata de María Cristina Guaca, una neivana radicada en España, más exactamente en Alcoy, una pequeña localidad en la Comunidad Valenciana y en donde de a poco ha ascendido hasta lograr la estabilidad y la felicidad de ella y los suyos.

 

A pesar de ello, no olvida de donde viene y ella extraña lo suyo al tiempo que pide a los opitas, querer lo que hay en su tierra.

 

“El mensaje que le quiero dar a los huilenses de que amen al Huila y a Neiva, no hagan vandalismo, han hecho cosas hermosas, eso hay que cuidarlo porque es de ustedes, no es del alcalde ni del gobernador, es del pueblo”, comentó.

 

María Cristina extraña mucho a su país y a su Huila. 

 

De su vida en Neiva

 

María Cristina es de Neiva, nació y se crió en la Capital Opita, más exactamente en el barrio Las Granjas, en medio de una familia humilde, pero sobre todo, feliz.

 

“Recuerdo mucho mi niñez y mi juventud como algo hermoso, fue una época con mucha pobreza pero con mucha felicidad, siempre éramos felices”, recordó.

 

María Cristina encontró el amor y a los 16 años se casó, tuvo dos hijos y trabajaba, primero con una multinacional de fotos y luego con la recolección de café en Algeciras.

 

No obstante su matrimonio solo duró nueve años, al divorciarse y quedarse sin empleo, María Cristina tomó la decisión de aventurarse al otro lado del Atlántico, en España.

 

“Me quedé sin trabajo, mis hijos veían televisión con los vecinos y fue ahí cuando dije que me tenía que ir del país pensando en ellos, en un mejor porvenir y que su forma de pensar y actuar fuera diferente a lo que hay aquí”, comentó.

 

Viviendo en España

 

Tomada la decisión María Cristina vivió en principio en Valladolid, donde trabajaba pensando en sobrevivir pero pensando en llevarse a sus hijos y darles ese porvenir que tanto necesitaba, eso sí, el inicio fue duro con D mayúscula.

 

“Las cosas al principios fueron duras… es olvidar y volver a nacer, olvidar mis raíces, mi tierra, mis costumbres, la comida, el clima, allá es otro mundo, me costó mucho el frío, fue horroroso, el primer año que viví en España fue dantesco en el sentido de adaptarme a las comidas, al gente pero poco a poco me acostumbré”, recordó.

 

Pero las cosas mejoraron, no solo en lo laboral, también en lo personal, ya que la vida le dio una segunda oportunidad en materia sentimental.

 

“A los tres años de estar en España conocí a una persona que es un regalo de Dios, mi actual esposo, llevo 18 años casada, mi marido es español, me recibió con brazos abiertos y mis hijos ahora tienen otro padre, él aceptó a mis hijos y los considera sus hijos, uno de ellos se casó y ahora somos abuelos, así mismo recibió a mi madre”, recordó.

 

María Cristina junto con su mamá y su esposo. 

 

Un presente y dos trabajos

 

Actualmente María Cristina vive en Alcoy en la Comunidad Valenciana y aparte de su familia, su vida gira en torno a dos trabajos que son sus pasiones, la decoración de fiestas y las clases de catequesis.

 

“Yo trabajo en la organización de eventos, cuando estaba en Colombia yo hice cursos, decoro fiestas, matrimonios, estando en Colombia aprendí todas las manualidades…aprendí las técnicas y hoy en día monto mesas de dulce, vintage, madera, yo me empapo de todo tipo de manualidades”, mencionó.

 

Pero lo que más le gusta y le llena, es la catequesis, donde hace una gran labor de evangelización con los menores.

 

Me llena mucho aunque me llena más las clases que doy, doy clases a niños de catequesis, tristemente en Europa el amor a Dios es muy restringido, estoy luchando con los niños para que ellos conozcan que el amor a Dios es el más grande”, mencionó.

 

Incluso su labor en España bien puede decir que es el doble considerando el grado de libertad y secularización de la ‘Madre Patria’.

 

Extrañando al Huila

 

España ha significado para ella el placer, pero María Cristina todavía guarda los mejores recuerdos de su Huila, su gente, la belleza, las delicias de su tierra y la felicidad que sale de sus gentes.

 

“Extraño mucho la comida, aparte de mi familia opita y mis pocos amigos, así como la familia del padre de mis hijos a quienes amo, me encantan unos pericos de sangre, el café, llevamos el café en pepa y lo molemos”, recordó.

 

Finalmente María Cristina, tiene al Huila en su futuro y anhela volver a su tierra, con su familia, a gozar de una merecida y placentera etapa de retiro.

 


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