La familia y la comunidad, razones de ser de Jhon Breiner Ramírez | Opanoticias
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Un joven de Palermo viene realizando una gran labor social en el Ecuador, conozca su historia en la sección Opitas en el Mundo.

El trabajo con las comunidades es una labor que demanda mucha dedicación, compensión, escucha y sobretodo amor por la gente, esas son las virtudes de nuestro invitado esta semana en la sección Opitas en el Mundo.

 

Se trata de John Breiner Ramírez, un palermuno de nacimiento quien viene adelantando una importante labor en el Ecuador, principalmente con familias de escasos recursos y con lo que, ha podido hacer su vida y de paso encontrar una familia en el vecino país.

 

“A pesar de no tener ningún pariente consanguíneo en este país, me siento en familia ya que he logrado formar un hogar con bases fuertes de respeto y comprensión”, recordó.

 

Jhon Breiner ha hecho de Ecuador, su nuevo hogar. 

 

De técnico en el Huila…

 

John Breiner es de Palermo, más exactamente del corregimiento de El Juncal, donde hizo todo su proceso escolar y de paso, fue el lugar ideal para crecer en medio de un ambiente tranquilo y familiar.

 

“Recuerdo muchísimo que cuando salía de la escuela nos íbamos a dañar a una laguna con todos mis amigos de la escuela… estudié primaria y segundaria en la Unidad Educativa el Juncal, me gradué como bachiller técnico agropecuario en explotación de frutales y especies menores”, recordó.

 

Cumplida su etapa escolar, Jhon estudió tecnología pecuaria en el Sena aunque laboró por cinco años en una fábrica de gaseosas e incluso fue comerciante en Bogotá.

 

La labor social es algo que apasiona a nuestro invitado nativo de Palermo. 

 

…A profesional en Ecuador

 

Durante su época en el Huila, su familia era vecina de una farmacia, cuyo propietario estudió medicina en el Ecuador, su historia fue clave en la vida de Jhon Breiner a la hora de buscar su deseo de superarse fuera de sus fronteras.

 

En casa de mis padres hay una farmacia ya hace 20 años donde su propietario el señor Marco Fidel Rodríguez, me hablaba muy bien de este país, así que sembró un sentimiento de admiración y de inquietud por viajar y conocer la cultura ecuatoriana”, recordó.

 

Así y sin más, Jhon renunció a su trabajo y a los tres días de su dimisión emprendió su viaje, en ese proceso, llegó a la provincia de Manabí y de paso se capacitó en ese país, graduándose como psicólogo en la Universidad Técnica Particular de Loja.

 

Jhon dedica su tiempo, talentos y esfuerzos a ayudar a la infancia y adolescencia de la región en donde residen. 

 

La adaptación

 

Los sueños, así sean aspiraciones anheladas por las personas, siempre tienen un costo y en el caso de este palermuno de nacimiento, estos se reflejaron en problemas de estrés aunque con el paso del tiempo, se convirtió en un bello cuento de hadas.

 

"No fue nada fácil entender y adaptarme a la cultura ecuatoriana, hasta tuve una enfermedad por el estrés tan grande que tuve… después de esto me empecé a enamorar del gentilicio de los manabas, comencé a conocer lugares turísticos, lo que aún no me acostumbro es a su gastronomía (risas)”, dijo.

 

Su trabajo social

 

Luego de su proceso de adaptación, Jhon dedica su tiempo, esfuerzo y talentos a trabajar en pro de la niñez y adolescencia del cantón Pedernales, donde actualmente residen.

 

En un principio trabajó como consejero estudiantil en una unidad educativa, actualmente labora como facilitador Comunitario y Mediador Familiar en una Organización no Gubernamental de origen austriaco denominada Aldeas Infantiles SOS.

 

Desde entonces su trabajo se enfoca en el fortalecimiento de los núcleos familiares y evitando la pérdida del cuidado parental.

 

A ello se le suma que, tanto ha sido su amor por el vecino país que John está casado con una ecuatoriana y con la comparte el hecho de ser feliz y hacer feliz a los demás.

 

Durante el pasado sismo ocurrido en años pasados en Ecuador, Jhon colaboró para entregar donaciones a los más necesitados. 

 

Extrañando el Huila, a su manera

 

Ecuador es la tierra a la que se ha consagrado, pero Jhon no olvida las experiencias, vivencias, saberes, sabores y recuerdos que deja el Huila, es así como extraña claro, su familia y su amado El Juncal, sus costumbres, el acento opita y la alegría de la gente en fechas especiales como la navidad o el año nuevo.

 

Incluso la comida es algo que le hace falta, aunque de a poco, se las ha arreglado para prepararlas.

 

“No soy bueno cocinando pero he llegado a preparar un tamal huilense, una lechona y un asado, ya que el sabor de esos platos aun recorren mi paladar”, dijo.

 

En cuanto a un regreso definitivo al Huila, nuestro invitado no tiene contemplado nada aunque si le gustaría trasladar el trabajo hecho en el vecino país, a su Huila del alma.

 

“Me gustaría en un futuro poder contribuir a mi patria con un granito de arena, poder realizar este trabajo que realizo en este país y brindarle mejor calidad de vida a los niños de Neiva, el Huila y de toda Colombia”, concluyó.