El paro de los maestros no es por 'tripa' ni por 'menudencia' | Opanoticias
Pasar al contenido principal

Por el año 2002 antes de la primera vuelta presidencial tuvimos la oportunidad y el privilegio de compartir un encuentro de personeros estudiantiles para intentar abrir un diálogo abierto y sincero con la subjetividad de los niños, las niñas y los jóvenes de los colegios de Neiva. Napoleón Villarreal logró a través de un taller “provocador” de prospectiva, indagar y conocer la construcción cultural ideológica de los personeros estudiantes en aquel momento histórico, los miedos, los peligros y los sueños de aquella generación en formación para alcanzar la ciudadanía y la emancipación en el futuro más cercano. Tamaña responsabilidad que no fuimos capaces de trasformar ante tanta advertencia y visiones negativas de la realidad próxima.

 

Sucedió lo que los niños, las niñas y los jóvenes plasmaron en un dibujo libre y sustentado sobre el futuro de Colombia. Motivados a pintar desde la emoción y la racionalidad su mundo relacionado con su país. En ese pequeño espacio de libertad que la “escuela de la competencia” o la “escuela del mercado” elimina o castra para siempre, Napoleón pudo colectivamente escribir la novela de la tragedia nacional de los últimos 15 años. El acumulado de “saberes” de los personeros estudiantiles fue inmenso y la creatividad mágica demostró que son capaces de intervenir y de incidir en la realidad. Pero ésta no es precisamente una emoción, una idea, la realidad causa dolor y alegría, se recrea, se transforma o se estanca. Dibujaron la guerra, el individualismo, la intervención militar extranjera, el Plan Colombia, Uribe presidente, la Corrupción, las bases militares norteamericanas, y por último, la Paz. El televisor, la calle y el hogar habían hecho su trabajo en ausencia de la escuela.

 

Los docentes llevan un mes en paro. 

 

Por eso no es cierto que el paro que adelanta el magisterio colombiano tenga una motivación intestinal, me refiero a que persiga exclusivamente mejoras salariares y/o prestacionales, peticiones más que justas en un país donde los maestros son mal remunerados. Un servidor público que tiene dos sistemas de vinculación y una labor social mancillada por la aplicación premeditada de matrices de opinión negativa, difundidas a través de algunos medios masivos de comunicación, para marcarlos como flojos, gorgojos, viscerales y perdedores. En comparación con los vecinos de Latinoamérica, el salario de nuestros maestros y maestras es uno de los más bajos y paupérrimos.

 

Pero ellos y ellas son víctimas de esta legislación para la guerra. Con los Actos Legislativos 001 y 004 y las Leyes 715 de 2001 y 1176 de 2007 respectivamente y la erupción sistemática, meditada y perversa de un conjunto de normas regresivas, el Estado destrozó las espaladas y despellejó el alma del magisterio en Colombia: el control ideológico al currículo, el hacinamiento en las aulas, el adoctrinamiento del maestro y la desfinanciación progresiva de la canasta educativa.

 

Los docentes han realizado diversas manifestaciones a nivel nacional. 

 

El proyecto de modernidad contenido en la Ley 115 de 1994 como conjugación de la Constitución Política de 1991 fue borrado. La Sociedad y la Familia fueron asaltadas por el mismísimo Estado Social de Derecho y con todas estas normas para la guerra se eliminaron las garantías de asequibilidad, accesibilidad, adaptabilidad y aceptabilidad para materializar el derecho humano a una educación “pública”: equidad, calidad y dignidad. El paso a seguir tendría que ser una Ley Estatutaria como política pública permanente y propósito de Estado.

 

La Sociedad y la Familia tienen la responsabilidad y el deber constitucional de exigirle al Estado representado por el Gobierno, un diálogo abierto y democrático, la participación activa de la comunidad educativa, y una negociación real de nuevas condiciones financieras para la educación pública en Colombia: Una Legislación para la Paz, no una cátedra como negocio.

 

Los docentes han protagonizado incluso caravanas motorizadas. 

 

La protesta justa y el debate público argumentado por FECODE, no es por tripa ni por menudencia, si los maestros pierden o ganan con mantener o abandonar el paro, lo que está en juego es el futuro de las nuevas generaciones, la reconciliación y la paz. Está demostrado que durante los últimos 15 años de guerra, perdieron los niños, las niñas, los y las jóvenes, y con ellos y ellas, también perdieron la Familia y la Sociedad: los estratos uno, dos y tres beneficiarios directos del servicio público educativo. En los contextos actuales del país urbano marginal, rural disperso y minorías excluidas, siempre pierden los condenados a la pobreza, a la miseria y a la mendicidad.

 

El pasado 12 de mayo de 2017, en el marco de la celebración del día del maestro, perfectamente el investigador de la Universidad Nacional de Colombia PH.D en Economía, ciudadano ILICH ORTIZ, con cifras concretas producto de un estudio comparativo sobre el comportamiento de las transferencias territoriales y el impacto negativo de la aplicación de los actos legislativos y las leyes señaladas, explicó como el Estado Colombiano se ahorró 138 billones de pesos en un periodo de tiempo de 15 años, recortados al sector social: educación, salud, saneamiento básico, el agua potable, deporte, recreación, cultura, etc. La poda a la EDUCACIÓN FUE DE 73 BILLONES DE PESOS, el 56.5% de ese cifra escandalosa.

 

Los docentes han dado a conocer su situación mediante actos culturales. 

 

Perder es ganar diría “Pacho Maturana”, todo este recorte (138 billones) equivale a lo que pesa el Estado Colombiano en términos de crecimiento económico y generación de riqueza durante un año, que se fueron para financiar el programa de familias en acción, fortalecer los fondos privados de pensiones, robustecer las arcas de la banca privada y sostener el gasto militar para la guerra. Hoy el programa de familias en acción cuenta con tres millones de hogares focalizados (12 millones de personas dato aproximado), prácticamente los votantes para elegir y reelegir el Presidente y el Congreso en Colombia. La pregunta es: ¿logramos superar “la extrema pobreza” o sostenerla en el tiempo con un bono mensual: martillo y clavos para machacar el hambre?.

 

Un país que condena a más de la mitad de su población al rebusque y al atajo para sobrevivir porque ha sido incapaz de vincularlos al sistema social, cultural y productivo, mientras las practicas perversas de enriquecimiento ilícito se desarrollan a diario dentro de la “institucionalidad” establecida. Los dos grupos económicos que dominan el mercado de las pensiones y las finanzas privadas (subsidiados del recorte a las transferencias territoriales), cuentan en sus arcas con 200 billones de pesos en ahorro, generados en ese juego de administrar pensiones a los jóvenes desde el sector privado y pagar pensiones a los viejos desde lo público. Colocan el 75% de esa billonada en deuda pública, los presta al mismo Estado.

 

En Neiva se han llevado a cabo las mayores concentraciones. 

 

Ahora sí entendemos porque a los Departamentos y a los Municipios, durante la última década presionados por el Estado Nación, aplicaron concurrencia y cofinanciación de recursos para tapar semejante hueco. Claro que caímos en la trampa como es el caso de Neiva y el Huila, gastamos la bonanza de las regalías y otro tanto de millones de recursos propios. Tuvimos que asumir el pago de servicios públicos onerosos, la reparación y el mantenimiento de una precaria infraestructura, la alimentación escolar muy cuestionada, el transporte escolar monopolizado, la dotación de útiles y textos descontextualizados, la prestación de los servicios de vigilancia y aseo contratos deseados, la tecnología y la conectividad vetusta, la ampliación de cobertura no superada, etc. Subsidiar la Canasta Educativa con recursos de las regiones.

 

Está “conjura de la banca y el gobierno central contra las regiones” generó un crecimiento acelerado de los gastos de las entidades territoriales, para cumplir las responsabilidades y las competencias trasladadas por la Nación, tuvieron que acudir a la contratación de deuda pública. Las finanzas públicas propias de las regiones están muy lesionadas, muchos proyectos con la teoría del todos ponen, terminaron cambiando la lógica de las transferencias y la descentralización administrativa, es decir, fueron a parar al centro, a Bogotá, a una  nueva especie de artificio financiero apodado “Fiducias”, otra triangulación contractual para convenir y direccionar los recursos de las regiones con el pretexto de aplicar más eficiencia, más trasparencia  y más efectividad a la inversión pública: Megacolegios son el mejor ejemplo de ese mecanismo.

 

La causa docente ha encontrado apoyo de sectores como el de los estudiantes universitarios. 

 

Con Ley 60 de 1993, la participación de los ingresos corrientes de la Nación, es decir de los impuestos que pagamos todos los colombianos destinados a financiar el sector social, un 46.5% se distribuían a la educación, la salud, el saneamiento básico, el agua potable y el propósito general. Con la Ley 715 de 2001, se le recortó a la asignación constitucional el 26.5%, la consecuencia fue que estos sectores perdieron en los últimos 15 años el 20% de lo que constitucionalmente le correspondía, aplicando la fórmula de crecimiento por inflación más dos puntos porcentuales, y no el crecimiento fijo que la Constitución de 1991 le concedió, “derecho” que fue borrado definitivamente en el año 2007.

 

A partir del año 2007 y hasta el 2016 con la reforma al Sistema General de Participaciones Acto Legislativo No. 004 y Ley 1176 de 2017, se continuó con la fórmula de crecimiento de la participación por el IPC, más 4% por crecimiento real de la economía (bonanza petrolera), más unos puntos adicionales de crecimiento para el sector educativo (1.3%, 1.6% hasta 1.8%). Fórmula que acaba de colapsar.

 

Se ha pedido apoyo de la ciudadanía. 

 

Hoy el presupuesto del SGP tiene un déficit de 500 mil millones de pesos para cubrir los gastos del sector educación. El gobierno propone quitarle plata al Fonpet (3% del SGP), a la Salud, al Agua Potable para cubrir este hueco, o perversamente recomienda recortar maestros. Del Fonpet plantea sacar un 0.5% para los resguardos indígenas, 1% para educación y 1% para salud. Pero jamás retornar a la asignación constitucional del 46.5% de la participación de los ingresos corrientes de la Nación, suprimida “para siempre” de la Constitución Política de 1991, desconociendo al Constituyente Primario.

 

El investigador ILICH ORTIZ afirma que hoy un Gobernador y un Alcalde valen la mitad de lo que valía antes de la aplicación de todo este sistema de financiación, quiere apuntar que mientras tiene más competencias y más responsabilidades desconcentradas del Estado Nación, tiene menos recursos para cumplirlas y con ellas las metas de sus planes de desarrollo.

 

Los docentes exigen mejores condiciones en materia educativa. 

 

Le hemos sugerido al presidente de la ADIH seguir el ejemplo de la región pacífica y convocar a la región sur: Nariño, Caquetá, Cauca, Amazonas y Huila. Gobernantes, Congresistas, Diputados, Concejales, Líderes Sociales y Políticos, Gremios y Organizaciones, para instalar una mesa permanente como región y establecer un diálogo directo con el Estado Nación, con el propósito de negociar competencias y responsabilidades con garantías de los recursos para cumplirlas. Solicitar el pago de la deuda social históricamente acumulada como territorios victimas de todas las guerras: Partidista, Guerrillera, Paramilitar, Narcotráfico y otras.

 

Celebramos la dignidad de los Secretarios de Educación de Huila y Neiva, quienes públicamente han manifestado su apoyo incondicional al paro legítimo del magisterio, que no es del magisterio sino de la ciudadanía. Se suman sus propuestas de Escuela Pedagógica Alternativa para Neiva y la Constituyente Educativa para el Huila. Esperamos que nuestros gobernantes se coloquen a la altura de este proceso y demuestren con hechos su compromiso con la educación, la salud, el agua potable, el saneamiento básico, el deporte, la recreación y la cultura de la región Sur.     

 

Paradoja: Y con toda esta “inversión” de la Colombia la Más Educada, hay 1.456.000 niños, niñas y jóvenes entre 5 y 16 años por fuera del sistema educativo, más otro gran porcentaje que desertan, abandonan o son excluidos. El gasto en educación de todo el gasto social en el año 2000 era del 30% y hoy en día es sólo del 21%. Pasamos del año 2000 a la fecha del 46.5% de las trasferencias territoriales sobre los ingresos corrientes de la nación al 27%, y en el caso concreto de educación del 22.9% al 14.98, perdiendo 8%.

 

Estudiantes de los colegios públicos se han sumado a la iniciativa. 

 

La OCDE nuestro “nuevo consejero” quien relevó el Consenso de Washington, acaba de recomendar además de la reforma tributaria, la reforma a las pensiones. Según OCDE, a un alumno de primaria de los países miembros de esta organización se le invierte en promedio 8.296 dólares al año, mientras que en Colombia la inversión alacanza1.094 dólares. A un alumno en secundaria los países miembros de la OCDE invierten en promedio 9.298 dólares al año mientras que en Colombia la inversión es de 1.160. Y el Ministerio de Educación insiste en medir y comparar la calidad de la educación con los resultados de las pruebas PISA.

 

Aquí se demuestra que EL PARO DE LOS MAESTROS NO ES POR “TRIPA” NI POR “MENUDENCIA”, los recursos recortados a la educación y a la salud no solucionaron el problema de pobreza (FAMILIAS EN ACCIÓN), este mensaje hay que repetirlo: hoy 1.456.000 niños, niñas y jóvenes no reciben ninguna atención educativa, otro gran porcentaje desertan, abandonan o estrictamente son excluidos aumentando la brecha de cobertura a 3.000.000 de estudiantes. No basta con el discurso “iluminado y deslactosado”, nuestra época literaria ya pasó, es la hora de la acción.

 

Por ahora no hay acuerdo entre el sector docente y el Gobierno Nacional. 

 

Indígenas, afrocolombianos, campesinos y población en condición de discapacidad están en riego. En Colombia según el investigador ILICH ORTIZ de cada 10 ñiñ@s en condición de discapacidad sólo 3 reciben alguna atención educativa. En nuestro país la Canasta Educativa está desfinanciada en un 60% para la educación preescolar, básica y media. La canasta educativa contiene las garantías para la materialización del Derecho Humano a la Educación: Asequibilidad, Accesibilidad, Adaptabilidad y Aceptabilidad.

 

Asequibilidad: que la enseñanza es gratuita y está financiada por el Estado y que existe una infraestructura adecuada y docentes formados capaces de sostener la prestación de educación.

 

Accesibilidad: que el sistema es no discriminatorio y accesible a todos, y que se adoptan medidas positivas para incluir a los más marginados.

 

Aceptabilidad: que el contenido de la enseñanza es relevante, no discriminatorio y culturalmente apropiado, y de calidad, que la escuela en sí es segura y que los docentes son profesionales.

 

Adaptabilidad: que la educación puede evolucionar a medida que cambian las necesidades de la sociedad y puede contribuir a superar las desigualdades, como la discriminación de género, y que puede adaptarse localmente para adecuarse a contextos específicos. (Ex Relatora Especial sobre el derecho a la educación, Katarina Tomaševski) 

 

Este no es un problema del magisterio, es una tragedia nacional y le debe competer a todos y todas. El paro es por una REFORMA CONSTITUCIONAL, una nueva legislación que haga de la educación en Colombia un propósito de Estado para la reconciliación y la paz.

 

Necesitamos una legislación para la paz, superar el conflicto político militar y avanzar hacia el conflicto político racional, abandonar el discurso del YO e incluir el discurso del NOSOTROS; eliminar el miedo y el terror como mecanismos de cohesión social y redimir las relaciones sociales de convivencia a través del encuentro ciudadano, la confianza y el respeto por las diferencias; no más Autoritarismo y no más centralismo, es la hora de la regionalización y la democracia popular; de rescatar lo público, el proyecto de la modernidad, la racionalidad cognitiva, ética y estética; atrás el desarraigo y adelante el arraigo y el retorno a la tierra. Apoyo el paro por mis hijas y por las nuevas generaciones.    

 

No más apartheid educativo, cuando un niño pobre va a una escuela de pobre calidad, sale de allí doblemente pobre (Anónimo). Por eso seguimos convencidos, el camino es la educación.

Categoria: