El Amor en tiempos de odio y venganza | Opanoticias
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Uno la ve y es una fotografía increíble y horrible a la vez. Una impresionante foto donde una mujer todavía con su uniforme escolar, boca arriba en el suelo en medio de un charco de sangre, mientras un joven de mirada perdida, y parado desafiante y en su mano, el cuchillo sangrante con el acaba de dar muerte a la joven. Y a su alrededor la soledad de la calle, mientras los vecinos se juntan en los andenes para cuchichear y tomar fotos y videos con sus celulares. Y uno no sabe que gesto de humanidad se necesito, para que estos vecinos no defendieran la menor de una muerte anunciada en el pueblo. Sin embargo, todos fueron al entierro. Horrible y uno recuerda a W. Benjamin, “El nacimiento es una condición natural, la muerte es social”. El entierro de la adolescente fue social, con las cámaras de los medios pendientes del “dolor colectivo”,

 

Es impresionante la fotografia y uno odia el mundo, por que siente que definitivamente Thanatos supero a Eros, que el mundo se llena de odio y venganza y uno mira esa foto tomada acá en el Huila, y uno solo puede sentir un dolor hondo, profundo. La naturaleza del Amor ya no cumple  su misión en la vida y las parejas  se incendian en el ardor del placer y quisieran mitigar sus deseos libidinosos con el acto sexual. Todo es posesión, la pareja es mía por que yo soy el que amo.Y el Eros   representa los instintos más primitivos por satisfacer los deseos libidinosos, los de hambre y los de sed, es decir, las pulsiones de vida; mientras que Tanatos engloba los deseos por satisfacer los impulsos de destrucción y agresividad, y por ello, las pulsiones de muerte. El Amor no es para vivir sino para matar.

 

Cuando amamos de verdad a una persona, el mismo amor es suficiente garantía, no hay odio. Por eso, hay que entender que el odio es ausencia de amor. Y cuando el amor desaparece, entonces empezamos a encontrar salidas ocultas. El odio contiene miedo, ira, celos y comparación. Cuando surge una relación basada en la necesitad de cubrir nuestras carencias o la expectativa de recibir algo a cambio, suele traer consecuencias dañinas para nuestra vida. El odio es el resultado de múltiples emociones que lo avivan, fruto del miedo a la soledad, la rabia de no recibir lo que esperamos, los celos de querer poseer a la otra persona y la comparación que siempre crea tensión. Y eso no lo entendemos, menos lo aceptamos y entonces nace la venganza.

Decía Aristóteles, que "la pasión y la rabia son la causa de los actos de venganza. Y la venganza está definida por el interés del que inflige el daño, y la satisfacción que obtiene de dicho acto". Así pues, la venganza por lo general suele movilizar un sentimiento egoísta, que raramente sirve para algo, tal vez  para proporcionar una leve satisfacción pasajera al que la ejecuta. En ese sentido, el elemento común en todos los procesos de venganza es que intentan generar un equilibrio en una relación que se percibe como injusta. Si consideramos  que la otra persona nos ha herido profundamente, pretendemos realizar un daño semejante en dirección opuesta que iguale la situación de ambos. Por lo tanto todo el mundo sale perdiendo. 


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